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Hay bocinas que por diversas razones se quedan en la memoria. Se trata de cajas acústicas cuyo desempeño es muy superior a la media y que crean experiencias emocionales que conectan con los aficionados a la música bien reproducida en casa. Pues hace mucho tiempo que unas bocinas no me cautivaban tanto como estas SVS Prime Bookshelf. Es que simplemente resultan increíbles para los oídos. Su relación calidad / precio / tamaño es algo inusitado. He aquí mis impresiones.

SVS es una marca norteamericana muy joven. Inicialmente especialistas en subwoofers (1998), desde 2012 lanzaron sus líneas de bocinas de rango completo. Actualmente su gama se compone de las Ultra (Tower, Central, Surround y Bookshelf); Prime (Tower, Central y Bookshelf) y las pequeñas Prime Satellite. SVS tiene al menos diez modelos de subwoofers a elegir entre cajas selladas (sealed), bass reflex (ported) y los poderosos subwoofers cilíndricos.

La injusta paridad del dólar contra el peso nos hace estar a la búsqueda de bocinas que justifiquen cada billete pagado. Es obvio decir que los precios se han ido al cielo. Es por eso que estas SVS Prime Bookshelf de 600 dólares (más IVA) en su versión base ó 720 dólares (más IVA) para el acabado negro piano, resultan una opción apetitosa para el entusiasta que cuida su presupuesto.

Quiero decir que a primera vista, estas SVS se notan como unas bocinas “comunes”. No hay tecnologías vanguardistas, ni drivers del futuro, ni gabinetes de maderas exóticas. No hay nada que sorprenda. Son unas bocinas agradables, bien construidas pero hasta allí. La magia empieza cuando reciben una señal de audio. Créanme, en primera instancia notarán un desempeño dinámico increíble y una respuesta en graves que les hará creer que hay un subwoofer conectado.prime-bookshelf-2Se trata de cajas acústicas bien hechas. Se dice fácil pues todas las marcas aseguran lo mismo, pero SVS no sólo lo dice, lo comprueba con su desempeño. Dirán que estoy exagerando, pero de verdad, les recomiendo encarecidamente que escuchen estas (y las demás) SVS para comprobar que mi entusiasmo por la marca no es gratuito.

SVS utiliza drivers propietarios como el tweeter de domo aluminio de 1”, el cual es ligero, eficiente y muy rígido, capaz de soportar altos niveles de presión sonora con mínima distorsión y una reproducción con gran transparencia. Emplea un difusor acústico optimizado por FEA (Finite Element Analysis) para asegurar que el tweeter tenga una respuesta de frecuencia homogénea en el eje y fuera del eje. Con esto se “abre” el famoso sweet spot.

El woofer es un driver de polipropileno de 6.5” (el cual visualmente parece grande si lo percibimos de acuerdo al tamaño del gabinete), integrado a una “canasta” de fibra de vidrio y ABS lo que se traduce en un marco inerte que elimina resonancias y no añade armónicos indeseables. Su respuesta es considerablemente plana y hace uso de pequeños anillos de aluminio en la base de la bobina de voz lo cual reduce el calentamiento del motor magnético, permitiéndole soportar altos volúmenes. La respuesta del driver se complementa con un muy bien diseñado gabinete bass reflex con puerto de salida de aire trasero de 1.7”.

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