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Iluminación de cocina y baño
Viernes 29 de mayo de 2009 num. 106
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El baño y la cocina son dos áreas que retan de manera especial la creatividad y conocimiento de los diseñadores lumínicos. Nazzar Jalili investigó qué hacer para dar con la tonalidad exacta para estos lugares que albergan ritos básicos para el ser humano
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Al momento de iluminar una casa siempre se presta atención a los lugares más concurridos: la sala y los dormitorios. Sin embargo hay dos lugares más que son igualmente primordiales en la vida de los habitantes del hogar: la cocina y el baño.
A fuego lento
En la cocina se elaboran los más exquisitos manjares y para que esto suceda se debe poder observar perfectamente lo que se está preparando. Los colores y las texturas en la comida son básicos por lo que una iluminación adecuada es indispensable.
Además de la preparación de los alimentos algunas cocinas también fungen como comedor, área de trabajo, de juego y mucho más. Esto nos da como resultado un espacio pluri-funcional el cual deberá ser iluminado básicamente por tres layers o capas.
El layer principal será la iluminación general. La iluminación general nos permitirá desplazarnos por la cocina, mirar dentro de los cajones, y percibir los colores sin problema. Para esto tenemos dos opciones:
La primera es instalar una luz central, blanca, teniendo cuidado de no ponerla cerca de las paredes evitando así sombras indeseables y molestas.
La segunda opción es la de instalar spots embutidos o empotrados, de preferencia cubiertos por acrílico o cristal para facilitar la limpieza de los mismos. Estos deberán crear una atmósfera suave y uniforme que trataremos no sobrepase los 100 a 150 lux.
El segundo layer que debemos crear es de trabajo. El uso de cuchillos requiere de un nivel de iluminación propio de una actividad riesgosa por lo que buscaremos crear entre 700 y 1000 lux para prevenir un accidente. Podemos utilizar luminarias herméticas equipadas con tubos fluorescentes ubicándolas debajo de las alacenas. En éste caso se recomienda utilizar tubos fluorescentes con temperatura de color 3000 K los cuales proveen de un blanco cálido. Debemos cuidar que la luz no provenga de un punto anterior a la espalda de la persona pues conseguiríamos una sombra inconveniente.
Si tenemos una mesa en la cocina la iluminación de ésta deberá considerarse en los 500 lux y la localizaremos 15 grados por encima del nivel de visión de las personas para evitar el deslumbre. La podemos conseguir con una lámpara colgante con una pantalla traslúcida. La pantalla puede ser de cristal esmerilado, satinado o de acrílico. Se pueden usar lámparas fluorescentes compactas o incandescentes halógenas de baja tensión.
El último layer será de destaque o acentuación y sólo se tomará en cuenta en caso de tener algún punto que no haya sido iluminado cerca de la mesa, tal vez en las paredes y se puede conseguir con un spot orientable que corra a través de un riel electrificado.
Debemos ser cautelosos al momento de instalar todas las luminarias, crear un contraste1 adecuado. La existencia de contrastes adecuados de colores y luminancias será necesaria para asegurar la apreciación de los relieves sin recurrir a efectos de sombras demasiado marcados, que serán poco favorables para el confort visual2, y además para evitar la sensación de monotonía que influye, por ejemplo, negativamente en la eficiencia de trabajo.
La iluminación localizada, que deja las áreas circundantes en penumbra, obliga al órgano de la visión a una acomodación constante cada vez que la vista sale de la zona iluminada, provocando fatiga. La solución es considerar el nivel de iluminación del ambiente en general. Recíprocamente, un ambiente carente de iluminación localizada puede resultar excesivamente homogéneo para quienes se desenvuelven en él.
De igual manera es posible utilizar las fuentes de luz natural para ciertas actividades, por ejemplo: si ubicamos el lavabo cerca de la ventana podemos utilizar durante el día toda la luz proveniente del exterior.
La intimidad del agua
Hablemos ahora del baño. Para iluminar de manera general el baño 100 lux será más que suficiente, utilizando spots herméticos o lámparas incandescentes. Sin embargo debemos tomar en cuenta que en el baño no sólo nos lavamos sino que los hombres nos rasuramos, las mujeres se maquillan, en fin se realizan diferentes actividades que requieren de una luz específica: el espejo.
La bañera o en su defecto la regadera deberá iluminarse desde arriba, con lámparas herméticas contra la proyección de agua para evitar algún accidente. Debemos buscar un ambiente aproximado de 300 lux, pues en el caso de la bañera se puede utilizar para el depilado, la lectura, etcétera.
Es común encontrar que los espejos estén iluminados de manera inadecuada: de arriba hacia abajo. Lo que debemos buscar es que los espejos estén iluminados desde los lados, lo cual proveerá de una iluminación completa a ambos lados de la cara. En caso de que no exista la posibilidad de iluminar desde los lados y sólo podamos hacerlo desde arriba, debemos procurar que la luminaria tenga al menos 60 centímetros de largo para iluminar correctamente ambos lados de la faz.
El color ideal para potenciar la luminosidad en baños es el blanco; agranda visualmente el espacio, refleja muy bien la luz y da sensación de higiene. Los crudos también ayudan a refractar la luz. Las superficies brillantes reflejan mejor la luz. Las cerámicas o azulejos blancos brillantes son un lo más común para baños chicos. |
| También existen nuevas opciones para los amantes de la tecnología de punta y los gadgets, ya sea para la regadera o para el grifo, tanto en el baño como en la cocina: utilizando la tecnología LED algunos fabricantes han presentado recientemente regaderas y grifos que indican la temperatura del agua a través de LED´s de colores. Si el agua está a menos de 28° C un LED de color verde indicará que así es; uno azul para 28 a 34 grados; uno amarillo entre los 35 y 41; y rojo una mayor a los 41°.1 HT |
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