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Luces para la sustentabilidad
Sábado 01 de agosto de 2009 num. 108
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La implementación de luminarias LED para el diseño de sistemas de iluminación fusiona lo estético y el ahorro energético, de ahí su cada vez más elevado uso a nivel residencial, corporativo, sector público y espectáculos.
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La utilización de la energía convencional, los combustibles fósiles y la energía nuclear han acarreado consigo una serie de problemas ecológicos para nuestra sociedad. Las emanaciones de las centrales energéticas, tanto de carbón como de petróleo; la incineración de basura, las calefacciones y los vehículos de combustión son causales de la destrucción de vastos ecosistemas en todo el globo.
Los LEDs1, dentro de un planeta preocupado por la contaminación y el consumo energético, se han convertido en una alternativa ecológica. Estas luminarias consumen cinco veces menos energía que un foco común (el ahorro energético puede ser de hasta un 60 por ciento y la respectiva disminución de las emisiones de dióxido de carbono) además de que su durabilidad es mayor (entre 50 mil y 100 mil horas, en contraste con las mil horas de una bombilla normal y las 7.500 de los tubos fluorescentes). No utilizan mercurio y requieren de poco mantenimiento ya que incorporan un componente electrónico que los hace más eficientes. |
| Su utilización se ha incrementado geométricamente pues hace algunos años sólo iluminaban el ON / OFF de algunos aparatos. Hoy podemos encontrar a estos pequeños gigantes dando luz a grandes monumentos como la Torre Eiffel o formando pantallas gigantes en Las Vegas. Su expansión es tal que se les utiliza en señalamientos de tránsito, semáforos, las luces de la bicicleta, dentro del sensor de movimiento del mouse; incluso se fabrica ropa gracias a una tecnología llamada lumalive2 desarrollada por Philips, que integra a nuestro pequeños amigos dentro de los textiles para crear imágenes coloridas en la ropa. |
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Como podemos observar los usos de los LED han avanzado, y seguirán en esa ruta convirtiéndolos en una herramienta ecológica para todos. A nivel empresarial pueden representar una excelente inversión ya que no sólo generará un ahorro en la cuenta eléctrica, sino que también pueden ser una excelente estrategia de mercadotecnia.
Con el uso de estos se pueden obtener atmósferas distintas a placer, pues la coloración que brindan puede variarse de un momento a otro. Veamos por ejemplo el Twentyfour: London, Club 243, un bar de Londres. En él encontramos lo último en iluminación y tecnología. Tiene capacidad para 400 personas y posee cinco salas con ambientes distintos. En las paredes blancas del lugar se encuentran camuflados una gran cantidad de luces LED que pueden llegar a formar más de mil combinaciones de colores. De igual forma destacan las proyecciones que se realizan en las distintas paredes, que también son capaces de interactuar y reaccionar con los movimientos de las personas que se encuentran en su interior.
En el hogar el beneficio de los LED se deja ver en la reducción del consumo de energía hasta 50 por ciento menos que el de una luminaria tradicional, así como la instalación de la misma. Su precio es algo superior, pero su ciclo de vida es diez veces mayor. A ello se suman su mayor seguridad y la incorporación del sistema de control electrónico propio de estas fuentes que permite al consumidor modificar la intensidad de la luz y cambiar de color.
En la búsqueda de nuevas tecnologías para el ahorro de energía también se han desarrollado otras como las lámparas fluorescentes compactas. Estas ofrecen más luz y menos calor, convirtiendo hasta un 25 por ciento de la electricidad que utilizan en luz, mientras que las lámparas incandescentes convierten sólo un 5 por ciento en luz y el 95 restante en calor. El gasto energético es mucho menor y la vida útil es 15 veces mayor, por lo que son una excelente opción.
Compañías como SAAZS4 en conjunción con SAINT-GOBAIN INNOVATIONS han tenido grandes avances en el desarrollo de tecnologías para la iluminación pues su técnicos están detrás del la invención del primer material emisor de luz: el PLANILUM.
Se trata de un vidrio activo que emite patrones de luz a través de una tecnología que contiene, en 20mm de vidrio, cuatro capas distintas dentro de las que se encuentran ciertos gases y fósforos serigrafiados. Resalta el hecho de que la luz no irradia desde un foco o algún similar, sino que es el propio material el que la genera. Igualmente ésta produce un calor similar a la temperatura del cuerpo humano, lo que hace posible prescindir de filtros y pantallas; se puede tocar sin mayor problema. Con una vida útil de 50 mil horas (más o menos 20 años de uso doméstico) y un consumo de 100W, este material parece ser un buen avance, que genera energía a partir de un material ecológicamente amigable: se puede reciclar el 90 por ciento de éste por su composición de cristal, aunque la compañía sigue investigando para alcanzar una mayor eficiencia lumínica.
Algunas otras tecnologías aplicadas para el ahorro de energía son las placas fotovoltaicas que se usan para aprovechar la luz que incide sobre ellas y convertirla en electricidad. También está el uso de paneles solares de costo accesible y que en la actualidad se utilizan para:
La electrificación de pueblos en áreas remotas, instalaciones médicas en zonas rurales, en la corriente eléctrica para casas de campo, sistemas de comunicaciones de emergencia, bombeo para sistemas de riego, agua potable y abrevaderos para el ganado, en vehículos de recreo, sistemas para cargar los acumuladores de barcos, como fuente de energía para naves espaciales, en los postes SOS (Teléfonos de emergencia de carretera) y parquímetros.
Los avances tecnológicos son vastos, la sociedad está conciente del daño ecológico y de los efectos del mismo. Ahora debemos actuar. Según cálculos de Philips, el cambio en Europa a sistemas de iluminación más eficientes supondría un ahorro de 4,300 millones de euros (equivalente a cincuenta millones de barriles de petróleo anuales o mil millones de árboles), que evitaría la emisión de 28 millones de toneladas de emisiones de CO2. Nosotros podemos aportar un poco desde el hogar siguiendo estos sencillos consejos:
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- Evitar el uso desproporcionado de la iluminación, apagándola cuando no sea necesaria.
- Aprovechar al máximo la luz natural, mediante amplios ventanales, muros de pavés o colores claros y brillantes en paredes y cortinas.
- Utilizar luminarias de bajo consumo. Aunque más caras que las normales, se amortizan rápidamente en estancias que requieren una iluminación prolongada. Sin embargo, no son recomendables para usos puntuales, puesto que al encenderse consumen mucha energía y se gastan antes. Conviene leer y comparar en el envase los datos de eficiencia energética, las equivalencias de consumo frente a las convencionales y la vida media.
- Mantener limpias las focos, que pueden perder la mitad de su luminosidad.
- Instalar sistemas economizadores de energía, como reguladores de intensidad luminosa electrónica, lámparas con niveles de iluminación, transformadores electrónicos para fluorescentes o detectores de presencia.
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