Bien es sabido que desde hace 3 años, las demostraciones de audio de alto precio y alto desempeño durante el CES de Las Vegas, pasaron del sui-generis hotel Alexis Park, al elegante pero disperso espacio dentro del hotel Venetian. Así que ahora uno tiene que caminar entre gamblers y guapas meseras, apretujarse en un elevador sufrible que nos conduce a los pisos 29, 30, 34 y 35 del hotel que imita la mágica ciudad italiana. Las incomodidades valen la pena. Es el momento realmente disfrutable del CES, donde uno se dispone simplemente a sentarse y escuchar música. La paz inunda el espíritu y la sensibilidad ayuda a que las emociones fluyan.
Las habitaciones con audio esotérico están a la disposición de melómanos y audiófilos que hacen el viaje para descubrir nuevas joyas en electrónica a bulbos y en estado sólido y en altavoces de diseños alucinantes. Algunos fabricantes realmente se esmeran en entregar una experiencia casi religiosa: la habitación está limpia, con ubicación sumamente cuidada, lo mismo de equipos que de bocinas y su material musical ha sido escrupulosamente seleccionado, también saben cómo dar una demostración que te llegue al corazón. Otros en cambio (de marcas muy reputadas) se notan que están allí por cumplir y pasar lista. De todo hay en la viña del Señor.
El mundo está representado en las docenas de habitaciones, cabe acotar que los europeos cada día están más activos presentando joyas sonoras con diseños industriales exquisitos, sobre todo ingleses, alemanes y escandinavos. Del lado asiático cada día se hace más presente la invasión china y créanme que ya hay equipos que podrían hacer palidecer a algunos de los grandes del high end norteamericano; por lo general les hace falta un diseño más inspirador, pero ahí van los chinos, haciendo bien algunas cosas. Los japoneses en lo general tuvieron poca presencia. Estados Unidos por supuesto es quien tiene más exponentes (sobre todo de cables) y los canadienses van labrando como siempre un camino discreto. Esta vez no vimos ningún fabricante mexicano ni latinoamericano.
Decir que un sistema es mejor que otro, es entrar en terrenos insalvables, es como discutir sobre Dios. Lo único cierto es que el asunto es tan subjetivo como de gusto personal. Así que nos limitaremos a ofrecerles un recorrido gráfico con algunas de las habitaciones que a nosotros nos emocionaron un poco. Como es la costumbre, ni son todos los que están, ni están todos los que son. HT |
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