Herbert Von Karajan

Karajan. Simphony edition. Berliner Philharmoniker

Deutsche Grammophon, 2014

Karajan (1908- 1989) es considerado el mejor director de orquesta del siglo XX. Su excepcional estilo a la hora de empuñar la batuta lo hizo ganarse dicho título; sin embargo, más allá de su excelso desenvolvimiento escénico, el nacido en Salzburgo catapultó la vieja imagen del director de orquesta –aburrida, casi como una pieza de museo- a la de rockstar, pues grabó alrededor de 900 obras y vendió cerca de 300 millones de discos en el mundo. Cosechador de fans y detractores por igual (su afiliación nazi nunca fue ocultada), piloteaba su propia aeronave, contaba con una lujosa mansión y se asumía como fanático de los coches de carreras y los barcos; además, fue un entusiasta del lanzamiento del disco compacto, un formato al que hoy se apega para que nuestros oídos revivan su don de mando ante la Filarmónica de Berlín. Este empaque contiene 38 cd´s con obras firmadas por Brahms, Haydn, Mozart y Mendelssohn, entre otros inmortales. Vaya cofre pleno de joyas.

mccartneyPaul McCartney

Pure McCartney

Hear Music, 2016

Prolijo repaso por la historia musical del beatle que erigió a Jude como la santa de la esperanza y confeccionó el mantra ob- la- di- ob- la- da como un amasijo verbal imbatible si de cruzar el umbral de la frivolidad se trata. Nacido el Liverpool y adoptado por el resto del planeta como hijo pródigo, el compositor sobrevivió a la hecatombe de los Beatles y reconstruyó su historia a punta de composiciones; grandes composiciones, cabe señalar. Aquí, una exquisita presentación se asoma, por eso se aconseja adquirirla: seis viniles y una libreta con apuntes y fotos que no sólo los fans de Paul encontrarán reveladores. Porque son más de cinco décadas de canciones las se concentran en estos discos; un cancionero difícil de superar, un temario que define los alcances de la música pop durante el siglo XX y crea los marcos estéticos que en los años venideros los artistas de todo el planeta han usado a la hora de dejar volar la imaginación. Larga vida Paul, larga vida.

Hannah Gill and The hannah-gillHours

The water

Footnote Records, 2016

Hannah Gill cuenta con apenas 18 años de edad, podría creerse que su experiencia en la vida es lo suficientemente corta como para tener muy poco qué contarle a todos los que hace tiempo rebasaron la mayoría de edad. Sin embargo, Hannah se encuentra a años luz de sus contemporáneas, desdeña los ritmos de moda y no pretende hacer twerking cada vez que el lente de la cámara hace foco en su silueta. Al lado de Brad Hammonds, ha producido  un disco donde el soul, el viejo rhythm and blues, el pop, el rock and roll y el fox trot se topan en un cruce de caminos donde la voz de Gill luce como la guía inapelable, la encargada de dirigir al escucha hacia el sendero que sus recuerdos; o al de las ansias, lo que mejor le convenga. Si usted, apreciado lector, quiere ir a la segura, busque “Austin” en YouTube y asegúrese de la clase intérprete que aquí se recomienda. 

venezuela-70

Varios

Venezuela 70. Cosmic visions of a Latin American earth

Soul Jazz Records, 2016

Entre Brasil, Colombia, Guyana y el oleaje del Caribe se encuentra Venezuela. Y ahí, abrumados por el clima tropical, un puñado de músicos decidió inventarse una identidad sonora sin parangón a lo largo de la década de los setenta. El esfuerzo bien podría equipararse con el protagonizado por los alemanes y los brasileños en su momento (camadas sónicas bautizadas como krautrock y tropicalia, respectivamente), aunque sin la bendición del reflector mediático sobre los hombros. En esta página se anuncia un recopilatorio que da cuenta de lo sucedido entonces al sur del continente, un acoplado de temas donde el jazz, el rock progresivo, la música electrónica, el folk y el funk chocan puños con la ausencia de prejuicios como testigo. Todo un descubrimiento lo que aquí pasa lista, pero valdría la pena poner especial atención a los sintetizadores (la gasolina de una nave espacial los empuja hacia las estrellas, francamente) en los temas firmados por Vytas Brenner

lachy-doleyLachy Doley

Conviction

All the Stops, 2016

Las instrucciones para escuchar este disco son sencillas. Primero, espere a que llegue la noche y apague todas las luces, acaso deje una vela encendida por ahí; luego, échese en el sillón acompañado de una caja de pañuelos (hay unos con olor a menta, fabulosos); a continuación, suba el volumen de su aparato de audio al nivel que sus vecinos le permitan (no queremos que a la mitad de la sesión derrumben su puerta a patadas); finalmente, déjese ir durante los diez temas que este plato de Lachy Doley contiene. Y dejarse ir significa no contener ninguna de las emociones que se le vayan acumulando en el tórax. Al final, sentirá una suerte de liberación, como si hubiese hecho ejercicio, charlado con su terapeuta o masticado una barra de chocolate. Eso, eso que sentirá bien dentro, entre el ombligo y el cuello, será el blues. El blues. Al último, váyase a dormir así, con ese sentimiento dentro. Mañana verá lo feliz que despertará.

calypso-roseCalypso Rose

Far from home

Because Music, 2016

El calypso es infeccioso. Quien esto escribe tuvo la oportunidad de adquirir el mal en Centroamérica y, hay que aceptarlo, mis defensas fueron débiles; caí rendido ante su influjo tal como un principiante se dejaría arrastrar por la marea bajo la luna llena. Y es que algo posee el calypso cuando anda entre las venas; cierta tibieza festiva, campechana y alegre; algo como el soplido que soba mejillas en el mar del caribe. Por suerte, no hay que descender en el continente para sentir su fuerza; basta darle una oportunidad a este plato firmado por la legendaria Linda McCartha Monica Sandy Lewis, alías Calypso Rose, La Reina del Calypso, quien desde adolescente ha hecho lo posible por enseñarle al mundo que las vicisitudes se solucionan moviendo los pies, agitando la cadera y aflojando los músculos del cuello sin dejar de sonreír. Escuche usted “Zoom zoom zoom”, “I am african” o “Love me or leave me” para certificarlo. Ajúa.

Related Posts