Alfred Brendel

Complete recordings

DECCA, 2016

Al escuchar este completísimo recopilatorio de la obra de Alfred Brendel (Checoslovaquia, 1931), resulta complicado creer que se trata de un músico que no obtuvo una formación musical formal; es decir, desde muy pequeño exploró y explotó por su propia cuenta las aptitudes que como pianista poseía. Autodidacta, Alfred apenas tomó unas cuantas lecciones de piano a lo largo de su vida; sin embargo, apenas rebasó los veinte de años de edad grabó su primer disco y desde entonces no pararía hasta hilar una obra que en este empaque puede apreciarse en su totalidad, en nada menos que 114 discos compactos. La caja que aquí se reseña sirvió para celebrar el cumpleaños 85 de Brendel, y contiene interpretaciones magistrales de piezas firmadas por Beethoven, Mussorgsky, Berg y Liszt, entre otros compositores; además, se adhiere un muy chulo libro de más 200 páginas que opera como la vela encima del pastel del talentoso cumpleañero.

Chicano Batman

Freedom is free

Arts & Crafts, 2017

Cuatro músicos cuyos orígenes se encuentran en Guadalajara, Cali, Michoacán y Cartagena, chocaron un buen día sus manos en Los Ángeles para descubrir que tenían en común su gusto por el soul, el funk, la psicodelia y la brizna rica del sonido Tropicalia. Decidieron entonces juntarse para hacer música y el resultado fue nada menos que un amasijo de sonidos que hizo que pronto los oídos del mundo voltearan a escuchar (incluidos los de Jack White y los Alabama Shakes). Así llegó el reconocim
iento masivo, las giras, las adulaciones y éste, el más reciente álbum del cuarteto, un plato donde las baladas de raigambre chicana (cuyo sello sonoro fue patentado en los años setenta del siglo pasado) se encuentran con letras que lo mismo hablan de ensoñación psicotrópica que hacen denuncia social. ¿Que en Los Ángeles algo exquisito tiene el aire que los creadores se inspiran harto? Sí, ya se sabía, y esta obra viene a confirmarlo cabalmente.

 

Gorillaz

Humanz

Parlophone, 2017

Hace ya casi veinte años que Damon Albarn (motor de este concepto de músicos con facha virtual, es decir, artistas personificados por finas caricaturas diseñadas Jamie Hewlett) decidió darle vida a Gorillaz, cuatro músicos llamados Noodle, Murdoc, Russel y 2D. Desde entonces, el compositor y cantante inglés no ha hecho más que producir álbumes donde demuestra que su ambición artística es muy alta y que posee las suficientes herramientas para mezclar rap, rock y mucha de la llamada “música del mundo” en temas que la radio programa con tranquilidad. Porque, sí, Gorillaz es un fenómeno de ventas extraordinario. Cuando parecía complicado que Albarn y Hewlett volvieran a unir partituras y pinceles, la pareja se reunió recientemente para editar este disco, un trabajo que se disfruta a tope, sin reclamos, a sabiendas de que quizá esta vez sí se trate del testamento sonoro de uno de los proyectos más ambiciosos que la historia de la música pop ha visto florecer.

 

Varios

Hustle! Reggae disco. Kingston, London, New York

Soul Jazz Records, 2017

Vaya cosa ésta. 13 cañonazos consecutivos, 13 himnos imbatibles de la pista de baile que durante la era disco se pusieron las coronas con más rubíes son retomados por un puñado de sujetos que, cual rey Midas de la selva jamaicana, transforma todo lo que toca en reggae. Y bueno, el resultado se antoja insuperable, pues clásicos como “Ring my bell”, “Don´t stop til you get enough” -por solo mencionar un par- son llevados a territorios rastafarianos de la mano de Blood Sisters, Risco Connection, Carol Cool, Black Harmony y varios más; todos duchos provocadores de caderas, todos expertos en el arte de juntar parejas danzarinas en apenas unos cuantos compases. Cabe resaltar que este acoplado ya había sido puesto a la venta hace quince años por los jefes de Soul Jazz Records, de modo que esta nueva versión ofrece un sonido remasterizado y, para los golosos del baile, con bonus tracks se ve enriquecida.

 

Chet Baker

The Pacific Jazz collection. 1953- 1957

Enlightenment, 2017

Cuentan que antes de hacerse de una trompeta, el instrumento que lo llevaría a probar las mieles de la fama, cuando era adolescente Chet Baker tenía como aliado un trombón, sin embargo éste era un instrumento demasiado grande, así finalmente optó por uno más ligero y menos aparatoso. Para cuando arrancó la década de los cincuenta, Baker ya se codeaba con Charlie Parker, de manera que desde entonces no era complicado anticipar que ese sujeto iba a llegar muy lejos. El combo de platos que en esta página se recomienda escuchar es prueba fiel de lo grande que fue el buen Chet. Se trata de los discos que el trompetista editó mientras duró su estancia en el sello Pacific Jazz, a lo largo de cuatro años; trabajos donde el entonces joven músico deja claro que el metal del que está hecho una trompeta no es más que una extensión de la tráquea, siempre y cuando sea un artista de verdad quien se lleve la boquilla a los labios.

 

Kendrick Lamar

DAMN.

Aftermath, 2017

Mientras los más jóvenes lo proclaman como el nuevo héroe de la música pop (algunos lo comparan incluso con Bob Dylan), los de edad mayor se mantienen escépticos, pero expectantes. La realidad es que Kendrick Lamar es un músico de altura que a lo largo de su discografía (la cual arrancó en 2011) ha mostrado un don especial para crear atractivas bases rítmicas y efectivos ganchos melódicos que sobre las rimas que el tipo idea (su más efectiva arma) han hecho que sea considerado como una especie de salvador para los amantes del rap. Éste, su más reciente álbum, de inmediato lo ha empoderado como una de las cartas más fuertes del mundo del espectáculo actual y, aunque es demasiado pronto para certificar que se trata del nuevo rey, ya puede írsele aplaudiendo el logro de confeccionar un trabajo íntegro, con producción de alto nivel, que sobresale entre toda la música barata que la generación millennial suele consumir.   

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