Varios

DECCA sound. Mono years. 1944- 1956

Decca, 2015

¡Qué exquisito es el sonido monoaural!, ¡que viva el sonido monoaural! Y si alguien alberga dudas al respecto, que se haga de esta caja con más de cincuenta CD´s donde la London Symphony Orchestra, la Vienna Philharmonic y la Paris Conservatoire Orchestra (entre otros nombres) acatan las órdenes de Georg Solti, Anthony Collins, Adrian Boult y Ernest Anserment (por mencionar unos cuantos directores) para juntos darle vida a la obra de compositores cuya inspiración regularmente se encontraba fuera de la galaxia que nos acoge. Haydn, Prokofiev, Tchaikovsky, Strauss, Bliss, Handel, Brahms, Schubert, Bizet, Paganini, Nielsen, Mendelssohn, Bruckner, Walton… puros apellidos célebres son los que pasan lista. De modo que a correr por esta belleza que, no sobra decirlo de nuevo, hace que el escucha lo certifique: ¡Qué exquisito es el sonido monoaural!, ¡que viva el sonido monoaural! 

Benjamin-ClementineBenjamin Clementine

At least for now

Capitol, 2015

Estimado lector, vaya por su dispositivo con conexión a internet más cercano y busque el video oficial de “London”, el tema interpretado por este inglés en las calles de París, el sitio que lo acogió antes de que se ganara un Mercury Prize (una de las más deseadas preseas en el ámbito artístico en Europa) y donde pasó una temporada prácticamente en condición de vagabundo, tocando en las banquetas hasta que su futuro manager lo encontró para llevarlo al lugar que hoy ocupa; como un artista de alto calibre, de voz apasionada, tan teatral como su desempeño ante el piano, barroco y urgente. Observe usted el video antes mencionado, por favor; gócelo tanto como el resto del contenido de éste, el álbum debut del joven Clementine, quien teclea en el viento mientras canta con la torre Eiffel de fondo y nos hace soñar con días mejores.    

Varios

Garden city blues. Detroit´s jumping scene. 1948- 1960

JSP Records, 2015Garden-city-blues

Alguna vez Keith Richards (guitarrista de los Rolling Stones) argumentó que tocar blues dota al ejecutante de un poder espectral. Porque bastan tres acordes, una guitarra y un sentimiento atorado en el pecho para atrapar al mundo entre puños y, en una de ésas, hasta manipular su velocidad rotatoria. Esa extraña fuente de energía a la que apela Keith puede palparse escuchando estos cuatro platos donde John Lee Hooker y otros de alma destartalada confirman que apenas se requieren seis cuerdas y una garganta para emocionar hasta al más insensible. Blues oloroso a polvo, a sudor y oxido, sin perfumes que obnubilen la atención en lo que de verdad importa: las convulsiones desgarbadas que produce la pena en un ser humano. Ah, como extra, se adjuntan notas históricas firmadas por el compilador de las tonadas, Neil Slaven.

The-Breathing-EffectThe breathing effect

Mars is a very bad place for love

Alpha Pup Records, 2015

Jazz de altura celeste el que aquí se escucha, proyectado por intérpretes de perfil virtuoso atacando sus instrumentos con precisión, como si manipularan las perillas que mantienen la órbita de una nave espacial en cuyas manos se encontrara el devenir del planeta tierra. Atendiendo este puñado de temas el escucha puede darse el lujo de no enterarse de nada más a su alrededor, pues su única labor consiste en tomar asiento y permitir que las estrellas se alineen alrededor de los oídos (que alguien más haga el trabajo difícil, ¿no?, que para eso las espaladas se parten en jornadas laborales de horarios asesinos). Porque además, ¿qué importa de dónde venga este combo de músicos –y el productor de la obra, claro, porque aquí el encargado de la consola merece también palmas-, cuántos años tendrá de vida y en qué país residirá cuando éste hace piezas como “Cold meteor showers” o “One of the mountains by the sea”? 

Rolando Bruno

Rolando-BrunoBailazo

Voodoo Rhythm, 2015

Rolando viene del sur del continente americano y, a pesar de contar con un grupo de rock de modos salvajes, hace música que se lleva bien con los cocos y las palmeras, la arena y la brisa. Allá, en su tierra natal, cuenta con una robusta cantidad de fans, quienes acuden a su llamado con una sonrisa colgada de las orejas y los músculos siempre tibios, listos para que, a la primera señal de Bruno, el zapateo tenga lugar y no descanse hasta que la última pareja se desvanezca en la pista de baile. ¿Qué es esto; psicodelia tropical, cumbia de garaje? Usted póngale el nombre que se le antoje, lo único imprescindible es acatar las recomendaciones de “El brujito Ramón”, integrarse a la “Fiesta trashera” bajo el “Eclipse boliviano”, bailando “Thai cumbia” con “Mi cholita” mientras “La tortuguita marina” derrama lágrimas de felicidad, gracias al “Viento” gozoso de la costa sureña.   

Miles-DavisMiles Davis

At Newport. The bootleg series Vol. 4. 1955- 1975

Legacy, 2015

Alrededor de cuatro horas de música nunca antes escuchada albergan los cuatro discos compactos que este empaque contiene. Jugo espeso que abarca desde el debut en directo de Davis en 1955, hasta su última presentación pública, en 1975. Dos décadas de creación al lado de músicos como John Coltrane, Bill Evans, Thelonious Monk, Herbie Hancock y otros más que, bajo el influjo del talento de Miles, labraron caminos creativos donde el paisaje muta con la rapidez que se parpadea. Oportunidad especial; ésto es lo más cerca que puede estarse de los pulmones del nacido en Illinois, el modo más certero de escucharlo bajo los reflectores, inhalando y expirando el aire bendito que le daba vida a su trompeta y, por qué no decirlo, al jazz todo; porque si alguien en el universo encarna esa palabra, jazz, tiene que ser Miles Davis.

Related Posts