Sonos la empresa creadora del sistema de sonido inalámbrico multi-habitación que permite escuchar música, películas y programas de TV, desde prácticamente cualquier fuente con un sonido intenso y vibrante, comparte los hallazgos de un estudio de campo sobre los efectos de la manera en que las personas escuchan música en su hogar.

Con el afán de comprender mejor los hábitos, estilos de vida y situaciones cotidianas en las que la música está presente, en 2016, Sonos condujo un estudio sobre la manera en que la gente escucha música en su hogar. Los siguientes son algunos de los resultados obtenidos:

Una casa silenciosa es un sitio en el que la ausencia de música hace que el estrés y la presión de la vida moderna queden aún más patentes. Es una casa compartida, más que un hogar en el que convivir. Este problema afecta a más de dos tercios de todas las casas del mundo.

El estudio demostró que la gente que vive en casas con música es más feliz, cercana y cariñosa.

Si las ventajas son tan claras y beneficiosas, ¿qué hace que la gente no escuche música en conjunto? ¿Por qué no todas las casas vibran con música?

Para intentar comprender las diversas causas que hacen que el silencio impere en tantos hogares, se habló con expertos de diversos campos, desde la psicología o los medios de comunicación, hasta el diseño y arquitectura, además de escuchar a los miembros de 9 mil hogares reales.

El ocaso de la edad adulta

Cuando somos jóvenes, nuestra vida gira en torno a la música. Es lo que le da sentido al caos de todo lo que vivimos. Es un factor que define la identidad hasta que el trabajo, cuentas por pagar, presión de la vida moderna y la omnipresencia de la tecnología controlan la vida diaria y hacen que dejemos de lado a la música.

Casi todas las soluciones tecnológicas que se suponía iban a mejorar la música han tenido el efecto contrario, la han empeorado. Los horarios de trabajo se han extendido, hay un estado de alerta constante con el trabajo y otras obligaciones y los ratos libres son utilizados para sumergirse en los dispositivos móviles, de manera aislada.

Una vida cotidiana dedicada a distintas tareas

Los días se llenan de tantas actividades que hace falta tiempo. El 58% de los encuestados afirma que le resulta difícil terminar todo lo que tiene planificado para el día, y el 80% indica que le gustaría poder pasar más tiempo en actividades y convivencia con familiares y amigos.

La planificación de demasiadas actividades

Una agenda repleta de compromisos, tanto laborales, como sociales, lleva a tener una sensación de que siempre se está ocupado, de que nunca se finaliza con las actividades. Se le da valor a lo que se hace siempre que permita lograr un objetivo futuro. Sin embargo, al conseguir dicho objetivo, el punto de mira se centra en otra meta aún por alcanzarse. La vida parece pasar sin, en realidad, ser vivida plenamente.

El aislamiento originado por las pantallas

La revolución digital ha hecho que las familias ahora estén más conectadas que nunca, pero las relaciones personales cada vez son menos estrechas. Casi el 50% de las familias afirma que cuando están en casa dedican más tiempo a interactuar con sus dispositivos tecnológicos que con las personas con las que conviven. El 62% confiesa que la mayor parte de sus interacciones sociales son a través del mundo digital.

La semana de trabajo interminable

Ya no se trabaja ocho horas al día sino toda la semana, y es clara la presión que ello conlleva: el 58% de los encuestados ansía conciliar mejor la vida profesional con la personal. No sorprende a nadie que siete de cada diez personas afirmen dormir con el teléfono al lado, y la repercusión que esto tiene en nuestras vidas es más que obvia.

Una forma antisocial de escuchar música

Las casas del mundo actual se diseñaron para promover las relaciones personales, con espacios abiertos que incitan a las familias a reunirse y a interactuar. Lo cierto es que los niveles de ruido que se alcanzan en las casas con espacios abiertos llevan a querer tener un espacio propio. Y el resultado es el aislamiento: el 44% termina escuchando música solo o con los auriculares, para olvidarse de los demás.

Los sistemas de sonido hiperactivos

Los equipos de música por componentes ofrecen una calidad de sonido excelente, pero son complicados y limitan la música a una sola habitación. Algo parecido ocurre con el cine en casa, que además no sirve para música porque el sonido está específicamente optimizado para efectos especiales.

El riesgo de la comodidad

Puede que parezca más sencillo utilizar los altavoces para televisores y computadoras portátiles que usan una conexión Bluetooth y son fáciles de transportar, pero estos no dan la misma sensación que un buen sistema de sonido y suelen tener cortes e interrupciones.

Con la misión de llenar con música todos los hogares del planeta, Sonos entiende que ha llegado el momento de recuperar las relaciones personales, de descargar las agendas y de reclamar el tiempo propio. Es necesario que la música vuelva a nuestras vidas. Para comunicar este concepto, durante el 2017, Sonos difunde su campaña “Wake up the silent home”, en la que invita a las personas a romper el silencio de los hogares actuales al utilizar la música como principal vehículo de convivencia.

El estudio

El estudio se dividió en dos etapas. Durante la primera, se realizó una amplia encuesta de 41 preguntas, entre 30 mil personas, de 9 mil familias, en ocho países, para conocer la forma en que la música se conecta con su forma de relacionarse con los demás.

Posteriormente se llevó a cabo un estudio de campo en el que se observó el comportamiento de más de 100 individuos pertenecientes a 30 familias de esos mismos ocho países, quienes vivieron la experiencia de escuchar música de manera aislada a bajo volumen durante una semana y una semana después, lo hicieron de forma grupal a un volumen alto. A través de sensores biométricos y dispositivos de localización se pudo conocer el detalle del comportamiento de cada individuo, desde su ritmo cardiaco o quema de calorías, hasta la ubicación en las habitaciones de la casa mientras se escuchaba música de cualquier forma. Durante las dos semanas se aplicaron un par de encuestas PANAS (Positive and Negative Affect Schedule) para conocer las emociones positivas y negativas de los participantes.

El estudio estuvo supervisado, desde su diseño hasta el análisis de resultados, por el Dr. Daniel J. Levitin, reconocido neuro-científico experto en el estudio sobre los efectos de la música en el cerebro humano y autor del exitoso libro “This Is Your Brain On Music” (Dutton/Penguin, 2006).

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