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He platicado este tema con varias personas de nuestra industria, tanto en México como afuera y es sorprendente lo que he aprendido de las respuestas. Las más positivas toman el conocimiento como algo necesario y obligatorio en sus compañías, aunque muchas de ellas tal vez lo hacen “cuando hay tiempo, porque no se puede descuidar la chamba”, y para nuestra mala fortuna, todavía hay quienes no lo tienen y cuando necesitan el conocimiento intentan desesperadamente que el proveedor resuelva sus problemas.

Mi terquedad por obtener entrenamiento persiste porque, querámoslo o no, proyectos mal hechos nos afectan, y más de lo que nos imaginamos. Todos hemos oído de usuarios que se quejan de sus sistemas, que de haber sabido no se metían y por otro lado de compañeros de la industria que no lograron cobrar la parte final de su proyecto.

La falta de conocimiento hace que experimentemos y aprendamos con las instalaciones de nuestros clientes; es muy raro que en nuestras compañías se haga una instalación previa para probar y aprender. No solo es que el mercado esté cambiando, muchos usuarios quieren proyectos más sencillos. En general la gente no quiere invertir su tiempo aprendiendo a usar sistemas, prefiere que se los muestren y platiquen y, si algo no funciona o su desempeño está por debajo de lo esperado, nuestra credibilidad como profesionales de la integración de sistemas está en riesgo.

Esto por supuesto es un reflejo de cómo funciona cada compañía. El entrenamiento tiene mucho que ver con el modelo de negocio y la manera en que se quiere atender al cliente. Simplemente es imposible que algo quede bien a la primera si los ingenieros de diseño no conocen la funcionalidad de un equipo o producto, si los técnicos de instalación no saben cómo configurarlo y ponerlo en marcha para obtener el 100% de la funcionalidad del equipo (¿les suena razonable que el cliente tenga un sistema con lo mejor de lo mejor pero en el que  nunca se efectúo una calibración?, ¿habrá algunos así?).

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El primer dato terrorífico sobre el entrenamiento es cuando el jefe (supervisor, gerente, director y hasta el mismo dueño de la empresa) no ven beneficio en que el personal dedique el tiempo necesario a recibirlo, analizarlo, practicarlo e implementarlo en sus proyectos.

El segundo, y tal vez el mas peligroso, es la visión de”cuando haya tiempo”; el entrenamiento es un tema que debe incluirse en la agenda del personal, como una más de las actividades cotidianas, y mientras más, mejor.

Pero, por otro lado, esto es causado por algunos fabricantes, distribuidores y representantes de marcas, que piensan que con una plática, sea de de una hora o tres días, la gente estará lista para usar el equipo a la perfección, y la verdad es que cada uno de nosotros aprende de diferente manera. Lo que una empresa especializada en sistemas integrados necesita es un plan de entrenamiento a la medida, basado en su manera de trabajar y hacer las cosas, no solo una platica de producto. Estoy seguro que si el director de una empresa se sienta a hablar del tema con uno o dos de sus proveedores más importantes, sin duda algo bueno saldrá.

¿Alguna vez le has dedicado un buen rato a conocer de cerca las opciones que te presentan instituciones como CEDIA e InfoComm? Te van a sorprender y más cuando sepas que muchas de ellas son gratis por el simple hecho de ser miembro. ¿Sabes lo que está sucediendo en nuestra industria en términos de estándares y mejores prácticas? Y lo mejor de todo, ¿conoces con detalle el tema de las certificaciones que ofrecen estas instituciones?

En mi humilde opinión estos son los elementos clave: debe existir un programa basado en un objetivo. Debe dedicarse tiempo seriamente, deben medirse los avances y resultados pero sobre todo, debe estar integrado al plan de actividades de cada persona en la organización, forzar a los asistentes a un curso a emplear lo que aprendieron, si no, para qué participan.

Ya hemos platicado que en realidad no hay más que dos opciones: entrenar al personal o no hacerlo. Entrenarlo será un camino lento y doloroso, habrá que emplear tiempo personal y laboral, habrá que hacer que se practique lo que se aprende, pero eventualmente pagará sus dividendos en dos frentes: el primero es menos fallas y mejor aprovechamiento del tiempo, y el segundo es hacer que el cliente quede satisfecho porque todo está como espera.

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El entrenamiento no solo debe ser en aspectos técnicos, hay varias otras disciplinas donde el beneficio sería importante. Como sabemos al saber más, el personal se vuelve más valioso… y pirateable. Por supuesto que recibirán ofertas y seguramente estarán tentados a aceptarlas, pero si la perspectiva de crecimiento y desarrollo es buena, tal vez no se sientan tan “tentados”. Además al ser más eficientes serán más productivos y esto puede mejorar el margen de utilidad y de ahí podrían salir planes adecuados en varios frentes, pero es importante que si se hace, el equipo de trabajo este enterado y sepa que le toca hacer.

La opción de no entrenar es prácticamente arruinar el futuro de una empresa de sistemas integrados; se limitara a hacer proyectos análogos en un mundo digital, a ofrecer a sus clientes y usuarios experiencias limitadas, cuando en la vida real la tecnología ya cambió la manera en que vive la gente (¿se acuerdan como era la vida antes de los celulares, pantallas planas, tabletas, streaming, apps y mil cosas más?), en suma empresas vulnerables y profundamente frágiles.

Para empezar a ver el tema, los primeros pasos pueden ser visitar las secciones de entrenamiento en las páginas web de CEDIA e InfoComm y hacer una lista de las opciones disponibles. Encontraremos que la mayor parte está en inglés y habrá que ver cómo se resuelve este tema, pero no hay que permitir que sea un obstáculo infranqueable. De estas instituciones podemos esperar una buena oferta sobre el funcionamiento de la tecnología. Después están los proveedores que nos pueden apoyar con entrenamiento sobre los productos que cada empresa utiliza en sus proyectos. Aquí se cruzan los conocimientos de tecnología para aplicarse en los equipos y sistemas, por lo tanto el entrenamiento debe ser no solo hacia las áreas técnicas.

El entrenamiento es el medio para llegar al fin de negocios redituables y clientes satisfechos, nuestro mercado se basa en una constante renovación de productos, en una evolución que nos obliga o debería obligarnos a hacer del entrenamiento una de las principales herramientas de trabajo. HTintegracion-4

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