La sustentabilidad es hoy un tema omnipresente por su importancia en nuestras vidas y toca casi todos los ámbitos de nuestra cotidianeidad; por lo tanto no es extraño encontrar algunas áreas de este tema en varias películas y, ampliando un poco nuestro criterio, podemos ver que no es una preocupación nueva, ni una problemática que sólo se aborda con seriedad documental. Por ejemplo, encontramos muchas películas de terror que provocan el miedo a partir de cambios extremos en los ecosistemas o monstruos creados por variaciones, inconscientes o no, desde la ciencia humana y su antiguo deseo por controlar el mundo a su favor. 

Estas películas no tienen por lo general un objetivo académico o de denuncia, ni demostrar los efectos negativos resultantes de un inadecuado manejo de nuestro medio ambiente, sin embargo muestran con gran fantasía y efectos especiales que, eventualmente algo así puede suceder; el objetivo es divertir en primera instancia más allá de estremecernos, los protagonistas son muchas veces insectos, como abejas, hormigas o arañas, así como grandes bestias o tiburones. Podemos encontrar este tipo de categorías desde los inicios del cine, así como distintas variaciones a lo largo de la historia cinematográfica y también los hay en estrenos más recientes.

Las abejas aparecen así en: Konchu daisenso o el ataque de las abejas asesinas, de James Nihonmatzu, producción japonesa de 1968 donde un avión de bombardeo se estrella por el ataque de un venoso y agresivo enjambre; The Savage Bees de Bruce Geller es una producción de Estados Unidos que en 1976 relata la llegada de un barco sin guía a Nueva Orleáns donde la tripulación murió por piquetes de abejas africanas; Swarmed de Paul Ziller, producción canadiense de 2005 que relata los experimentos realizados por Kent Horvath en una pequeña ciudad que, buscando un pesticida contra estos insectos, obtiene resultados muy distintos a los deseados.

El terror alimenta la fantasía, sin embargo no es lejano a la realidad. Los brasileños experimentaron una mayor producción de miel en 1957 introduciendo 26 reinas de Apis mellifera scutellata, originarias de Tanzania, deseando una mejora genética; se les escaparon algunas reinas que se mezclaron con las abejas naturalizadas en Brasil y toda Suramérica, desde entonces se ha sufrido el fenómeno de las abejas africanas en el continente. Estos híbridos acentúan un comportamiento defensivo muy agresivo y hereditario que, a la menor molestia atacan con velocidad y en grupo, persiguiendo a su victima hasta 900 metros sin desistir.

La notoria desigualdad social en las ciudades es un tema tan viejo como constante y más allá de su inclusión como tema sustentable ha inspirado varías películas, la más vieja podría ser Metrópolis de Fritz Lang y la productora UFA; filme de ciencia ficción que narra una disputa urbana, retratando al estilo Piranesi un futuro ruinoso para el año 2026, con marcados niveles sociales en alturas físicas de la arquitectura urbana, la divide en dos grupos antagónicos y complementarios: la elite de propietarios y pensadores que viven en la superficie y ven el mundo desde grandes rascacielos, y una casta trabajadora subterránea que sin cesar mantiene el estilo de vida de la clase dominante.

La película The Day After Tomorrow dirigida por Roland Emmerich, tiene un mensaje más allá del terror y la fantasía. Estrenada en varios países y traducida a varios idiomas en el 2004 por la 20th Century Fox. Es una típica película de acción que, sin embargo, se revindica entregando un mensaje importante a la humanidad, sin ser un documental, pretende en primer lugar, divertir a través de una fantasía de horror abarcando grandes y bastas distancias. El planeta comienza a colapsar a consecuencia del mal manejo que los seres humanos dan al planeta y un cambio climático afecta gravemente las grandes metrópolis de los Estados Unidos.

El planeta sufre una serie de tornados y maremotos gigantescos, granizadas devastadoras y finalmente una glaciación con temperaturas de -100˚C que hace imposible la vida e inhabitable la Tierra. Obviamente, va más allá de la lógica y muestra un cambio climático global que se desarrolla en pocos días, como un ataque relámpago de la naturaleza ofendida; sin embargo, el tema del cambio climático y la conciencia ecológica es llevada de algún modo al pensamiento de sus espectadores que, finalmente, son un buen comienzo para algunas personas o grupos sociales.

WALL-E es una película producida por Walt Disney Pictures en 2008 de Andrew Stanton, es una animación por computadora que, a través de la ciencia ficción nos muestra un romance entre robots,  al tiempo que exhibe un planeta devastado por la contaminación ambiental. Los humanos deciden abandonarlo y dejar funcionando a robots como WALL·E (Waste Allocation Load Lifter Earth-Class) para que lo limpien. Setecientos años después, sólo queda funcionando un WALL·E, los demás se han incorporado a la basura, este último espécimen ha desarrollado una personalidad propia que, junto a una cucaracha, continúa limpiando la TIerra, mientras los seres humanos habitan una nave espacial.

Los seres humanos han abandonado todo movimiento físico, dependiendo totalmente del trabajo mecánico y valiéndose exclusivamente de unas pantallas y sistemas de audio para comunicarse, han terminado por convertirse en obesos inoperantes por si mismos; son incapaces hasta de caminar, pero todo cambiara con la llegada de una robot exploradora, llamada EVE, que busca en el inerte planeta cualquier indicio de vida vegetal, y así, el posible retorno del hombre a la tierra. El director Stanton hace una crítica por medio de esta película, al estilo del consumo propiciado por las grandes corporaciones, así como la falta de conciencia en los consumidores.
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