B.B. King

The king´s blues box

Stardust
Records, 2016

Muy pocos podrán encarnar la palabra blues con la aplastante gallardía que lo hacía Riley Ben King. Acompañado de su eterna compañera, una guitarra negra (Gibson ES 335) llamada “Lucille”, El Rey forjó un estilo único donde la  voz que emanaba de su garganta, así como la que proyectaba su instrumento electrificado, se unían para producir baladros plenos de emoción que sólo alguien criado a las orillas del Misisipi y con el alma rajada podría emular. Para testificar lo antes escrito basta echarle oído a este empaque con tres viniles de chulos colores acompañados de fotos, apuntes y tarjetas de colección. Seis caras de plástico para disfrutar de temas como “All over again”, “You´ve done lost your good thing now”, “Take my hand, precious lord”,  “Sweet sixteen” y “Everyday I have the blues”, entre muchos más.

Varios

World psychedelic classics 3: Love´s a real thing

Luaka Bop, 2014

Love´s-a-real-thingBravo por lo bravo. Porque este compilado suena salvaje, agreste, exquisitamente primitivo. Una docena de composiciones rebosantes de percusiones, metales y ese ente inasible que algunos denominan “jicamo”, es decir, la cosa rica, el toque sabroso que invita a pararse a bailar. Un puñado de desgarbados firma este temario: Ofo & The Black Company, Manu Dibango, Moussa Doumbia, Tunji Oyelana and The Benders, Super Eagles y otros artistas más; todos con acta de nacimiento expedida en África y con el espíritu funk a flor de piel, el soul apañado de los pulmones y la rumba brillando por su presencia en la oscuridad. Quien no se sacuda la flojera con estos temas es porque trabaja en una funeraria (aunque, de verdad, este cancionero levanta hasta a los muertos).

EElla-Haberlla Haber

Clay

Independiente, 2016

Nació en Australia, un sitio alejado de este país caótico que nos apresa y apremia. Sin embargo, pese a la distancia, con un par de clics es posible descubrir que a Ella Haber le gusta pasar el tiempo con sus amigas, entre risas y abrazos, fiestas y menesteres escolares, y que una de sus cantantes favoritas es Amy Winehouse. Facebook resulta ser una red social reveladora para quienes rastrean música estimulante, pues Haber posteó un día una foto del EP que grabó recientemente, y siguiendo la liga, yendo al sitio de bandcamp, uno se encuentra con cinto composiciones de excelsa manufactura cobijados con el título de Clay. El puño de composiciones puede descargarse desde dicha plataforma para que usted, apreciado lector, descubra el talento de esta chica que, vale decir, no recibió más de veinte “me gusta” una vez que anunció que había grabado el disco que aquí se recomienda.

VivaldiVivaldi

Vivaldi favorites

Vox, 2016

Antonio Lucio Vivaldi fue un sacerdote nacido en Venecia, Italia. Sin embargo, más allá de su vocación religiosa, se trató de un hombre que desde muy temprana edad cayó embrujado por el encanto de la música, así que aprendió a tocar el violín antes de ordenarse como sacerdote. Pelirrojo, fue apodado como Il prete posso (El cura rojo) y, naturalmente, escribió música sacra, pero sería en 1717 que crearía las Cuatro estaciones -una obra dedicada, precisamente, a cada una de las estaciones del año- que se incluyen en este disco compacto, donde también conviven sinfonías, sonatas y la especialidad de Vivaldi, los conciertos. Ahora que el clima se presume impredecible, nada mejor que ir a la segura y pasar de la lluvia al sol y del viento al frio protegidos por el aliento de uno de los compositores más talentoso que ha dado la historia de la música.

The-HeptonesThe Heptones

Party time

Palm Pictures, 2015

Los Heptones ya era un combo de músicos alabado en su natal Jamaica (gracias, en buena medida, a la mano de Studio One) cuando un sello trasnacional volteó a escucharlo para tenderle un contrato de grabación, en 1975; de aquella firma nacería Night food y, dos años más tarde, el disco que en esta página se solicita escuchar. Party time fue producido por Lee “Scratch” Perry y consiguió que, tal como ya había ocurrido con su obra predecesora, Leroy Sibbles (capitán del barco) y los suyos incrementaran su fama a nivel mundial. Emblema definitivo del rocksteady y estandarte del reggae de igual manera, el grupo se atrevió a hacer un versión de un tema firmado por Bob Dylan en este álbum (“I shall be released”), anticipando así los alcances que la unión de la música jamaicana y el pop podrían alcanzar en el futuro. La re edición del clásico lanzado a 33 RPM suena gracias al rayo láser (ha sido remasterizado, por cierto), y usted tiene el deber de hacerse de una copia a la de ya. 

RadioheadRadiohead

A moon shaped pool

XL Recordings, 2016

Diez composiciones integran la más reciente obra de este quinteto inglés. La opresión, la desilusión y la angustia se mantiene intactas, como ha ocurrido a lo largo de la historia de los de Oxford, aunque esta vez los paisajes gélidos construidos lo mismo con pianos y guitarras que con cajas de ritmos y sintetizadores, le tienden la mano a arreglos de cuerda que apaciguan con la misma simpleza que alteran en canciones que Thom Yorke (líder del combo) interpreta con desgarro y furia. Radiohead es uno de los grupos más importantes de rock de los últimos tiempos, posee un estándar de calidad lo suficientemente alto como para fallar pocas veces; cada disco editado por el quinteto es sinónimo de júbilo para los amantes de la música y éste, su nuevo material, no hace más que certificar que hay razones y sentimientos de sobra para desatar palmas de gozo.

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