Mozart

Complete edition

Brilliant Classics, 2014

Su cuerpo arrojó su último suspiro cuando apenas contaba con 35 años de edad, afortunadamente con ese tiempo le bastó para consagrarse como un compositor fuera de serie, creador de una obra asombrosa que cuenta con centenas de piezas en múltiples géneros. Solía decirse que tendrían que pasar cien años para que un compositor de su talante naciera, pero a estas alturas de la historia de la humanidad parece claro que difícilmente existirá alguien que siquiera rose su sensibilidad. Joannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart, inmortal, es homenajeado en esta chula caja con nada menos que 170 platos en su interior, y cada uno merece la atención absoluta del escucha, poco importa la edad o bagaje musical del interesado. Un lote de discos ideal para poner a prueba las facultades de ese costoso aparato de sonido que usted está a punto de comprarse, ¿no cree?

Rowland-S-HowardRowland S Howard

Pop crimes

Fat Possum Records, 2014

Observe usted la imagen de esta portada (y háganlo en grande, por favor, busque la edición en vinil que aquí se elogia); él es Rowland Stuart Howard y, por desgracia, este disco, para el cual está posando con ese rostro desencajado, fue puesto a la venta apenas unos meses antes de que falleciera. Con un pasado glorioso como colaborador con un montón de artistas de perfil tan descarnado como él (entre ellos sobresalen los integrantes de These Immortal Souls, Lydia Lunch y el inefable Nick Cave), Rowland forjó una carrera solista que sólo arrojó un par de álbumes, y éste fue el último, que muy pocos atendieron, a pesar de que su contenido alienta, de modo salvaje, a salir a la calle –decidido, sin reservas- para enfrentar la vida cotidiana. Escuche usted los polos opuestos de este plato y cerciórese de lo antes escrito: “Shut me down” y “Pop crimes”, temas urgentes, ansiosos, casi desesperados.

Jamie Woon

Making time

Polydor, 2015

Jamie-WoonEl caso de Jamie Woon es delicado, aunque también el término sofisticado le sienta bien. Delicado, porque las canciones que este disco contiene se advierten tan cuidadas, tan pulidas con esmero, que uno apenas se atreve a escucharlas y mover ligeramente la cabeza siguiendo el ritmo; sofisticado, porque hay en cada tema un detalle que aleja a Woon de la vulgaridad de toda la camada de creadores que dice hacer r´n´b (aquí mencione usted a cualquier farsante de la pasarela MTV). Jamie tiene soul de verdad, ahí está su voz para corroborarlo. Cuando el inglés canta no cabe la falsedad; su corazón porta afro, sin duda. El cantante posee ese feeling que sólo unos cuantos blancos alcanzan a conocer, pero lo baña con aires sintéticos para crear una mezcolanza francamente encantadora. Lector: ábrase paso con “Sharpness”; luego, no se resista, caiga rendido ante la magia. 

Jeroen Van Veen

Piano music

Jeroen-Van-VeenBrilliant Classics, 2014

El piano. Basta echar un vistazo para darse cuenta de que tiene 52 blancas y 36 negras; es decir, 88 teclas en total. Y resulta fascinante darse cuenta que con ese número como fundamento, aparentemente limitado, se haya creado una cantidad incontable de piezas a lo largo de los siglos. Se sabe de la existencia de dicho instrumento desde el año 1700, así que no pocas composiciones han emergido del artefacto divino para beneplácito de todo aquél que se considere lo suficientemente sensible como para ablandarse ante su encanto. Jeroen Van Veen es un compositor de dones celestes que ya ha hecho su parte, que ya ha adherido emociones hondas al inmenso catálogo de obras escritas al piano, y aquí, en esta caja con cinco discos, deja bien claro que esas 88 teclas de tonos opuestos aún tienen muchas sensaciones por abordar y harta belleza por descubrir.    

Stan-GetzStan Getz

The cool sound of

Not Now, 2011

John Coltrane lo admiraba, así que es posible afirmar que estamos hablando de uno de los más grandes saxofonistas de todos los tiempos. Stanley Gayetzky (mejor conocido como Stan Getz) nació en Filadelfia, sin embargo aprendió a defenderse de la adversidad en las calles hasta que se mudó a Nueva York, donde debutó con su instrumento cuando apenas contaba con quince años de edad. Desde entonces, desarrolló una técnica y estilo inigualables que a la larga lo llevarían a ganarse el apodo de The Sound (poca cosa, ¿verdad?) y a codearse con músicos de la estatura de Charlie Byrd, Joao Gilberto, Stanley Clarke y Chick Corea, abanderando orgulloso lo mismo los cánones del jazz que los de la bossa nova. Aquí se vota porque usted se haga de este paquete con dos platos, donde se pasa de “Like someone in love” a “Speak low” con apenas un puñado de inspirados soplidos como separador.

The Beatles

1+

Apple, 2015

The-BeatlesLos 27 temas que en su momento alcanzaron la cima de las listas de hits por The Beatles (entre 1963 y 1970) son recopilados una vez más -la operación ya había tenido lugar hace quince años-, aunque esta vez con la novedad de que el audio ha sido retocado y, lo mejor: los videoclips que acompañan a cada composición lucen mejor que nunca gracias a que la superficie de las viejas cintas fue restaurada para así encontrarnos con imágenes de calidad suprema, sorprendentemente nítidas. Un recopilatorio fabuloso éste, como para sentarse frente a las bocinas a lo largo de todo el día y repasar tema tras tema, asombrado y jubiloso; y luego encender el monitor y dejar que la mandíbula se caiga, porque, sí; además de poseer un talento a prueba de fuego, aquellos cuatro ingleses contaban con un carisma desquiciante.

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