ALE A Love Electric

Psychmonde

Ropeadope, 2016


La atemporalidad, ese personaje con quien muchos artistas regularmente pretenden codearse, se asoma en este disco como un camarada de antaño, como un viejo conocido de estos tres sujetos (Todd Clouser, Hernán Hecht y Aarón Cruz) de mirada ruda y alma blanda que en su temario demuestran que la electricidad sacude cuerpos, los achicharra y, si la mesura no se presenta, aniquila vidas; pero también entibia, aluza y simboliza energía. El trío, afincado en la capital mexicana, se coloca justo en medio de ambos puntos –el gozo y el dolor- para presentarse como una de las propuestas más arriesgadas y sólidas de la escena música de este país; llámela usted jazz, rock o música experimental, ¿qué importa? Después de todo estamos frente a arte desatento de calendarios: atemporal. Música estimulante, sin registro de creación ni fecha de caducidad.

RachmaninovRachmaninov

Rachmaninov. The complete works

DECCA, 2014

Comenzó a estudiar piano cuando apenas contaba con seis años de edad y desde entonces no haría de lado la disciplina que lo llevaría convertirse en uno de los más renombrados compositores románticos de la historia de la música. Fue en 1897 que estrenó su primera sinfonía, un acontecimiento desastroso que la crítica de la época se encargó de magnificar a tal grado que Serguei se deprimió lo suficiente como para considerar la posibilidad de no volver a hacer música. Por fortuna, el joven compositor acudió con un neurólogo hipnotista que lo alentó a continuar por la senda de la creatividad para que el ruso terminara convirtiéndose en un compositor de fama mundial. Desde estas páginas se sugiere hacerse de la caja editada por el prestigiado sello DECCA para así homenajear a Rachmaninov, nada menos que 32 discos compactos donde se escucha la obra del ruso de impecable manera gracias al empuje del sonido digital.

Nels-ClineNels Cline

Lovers

Blue Note, 2016

Nels Cline es un guitarrista excepcional cuya versatilidad le ha permitido pasearse por toda clase de parajes musicales, siempre sereno, seguro de que el clima le favorece. Del jazz más recatado al de vértigo insostenible, de la estridencia de la música experimental al pop coqueto, del country al rock; las armas de las que echa mano cuando se cuelga su instrumento parecen carecer de fin y en éste plato lo demuestra, con una obra que el guitarrista confeccionó con la ayuda de Michael Leonhart y la inspiración fija en un punto, justo en el centro del pecho, con el romance como núcleo. Así, chelos, violines, clarinetes, saxofones, trompetas, violas, saxofones, marimbas y trombones –entre muchos otros instrumentos- apoyan las seis cuerdas de Cline, quien con su compañera de madera se muestra delicado, ensoñador, sublime. Un trabajo exquisito que los enamorados disfrutarán especialmente.

RocksteadyVarios

Island presents rocksteady. 40 soulful clasics

Spectrum Audio, 2013

Mediados de los años sesenta, Jamaica. El sol calienta pieles y las palmeras se anuncian adormecidas por la brisa de la playa que bien fresca acaricia las mejillas de quienes se pasean por la costa. No hay teléfonos celulares, no hay internet; solo resta vivir el momento, ese presente, ese instante. Y la mejor forma de hacerlo es gozando de esa música que alcanza a escucharse a la distancia, ese sonido que lleva meses infectando a los habitantes de la isla. Rocksteady, le llaman, y se presta para el baile riquísimo, tanto como su predecesor, el ska. A décadas de distancia de la idílica imagen descrita, aquí, en la ciudad, podemos viajar a Jamaica escuchando este compilado con cuarenta temas del que ni los de piernas necias podrían renegar. Delroy Wilson, The Paragons, Keith & Tex, The Uniques, Derrick Morgan, Joe Higgs y muchos, muchos más, se hallan  concentrados en dos discos para soñar con cocos y arena, agua salada y brisas reconfortantes.

Sarah-VaughanSarah Vaughan

Live at Rosy´s

Resonance Records, 2016

Acompañada del pianista Carl Schroeder, el bajista Walter Booker y el baterista Jimmy Cobb, Sarah Vaughan empuñó el micrófono para presentarse a fines de los años setenta en el Rosy´s, en Nueva Orleans, ante un encantado público. La cita permaneció viva gracias a las anécdotas de quienes tuvieron la oportunidad de chocar sus palmas frente a la nacida en Nueva Jersey y también por las fotos que certificaban lo ocurrido; sin embargo, recientemente se rescató una grabación que muestra exactamente lo que sucedió el 31 de mayo de 1978. Un gran documento sonoro el plato que aquí se aborda pues, como era de esperarse, permite apreciar el calibre de intérprete que Vaughan siempre fue. Escúchelo usted, estimado lector, a media luz, en casa, y no se sienta sorprendido si de pronto tiene deseos de levantarse de su asiento para dirigirle unas cuantas palmas a su reproductor de audio.   

The-WhoThe Who

50 hits!

Geffen, 2014

Fueron cuatro tipos de cuidado. De esos que ya no se hacen, de esos que ya no existen. Y juntos idearon un temario incendiario, grandilocuente, desgarbado y poderoso que decidieron contener a duras penas bajo un nombre: The Who. Pete Townshend, Roger Daltrey, John Entwistle y Keith Moon encarnaron lo que es el rock and roll durante los años sesenta y setenta del siglo pasado, sin más, y muy pocos como ellos podrían ostentar tamaña responsabilidad porque vaya que el cuarteto se ganó a pulso el título, con presentaciones donde el sudor y el wattaje jamás lucieron discretos. Hace poco se anunció que los sobrevivientes de esa historia (Roger y Pete) visitarán México, un excelente pretexto para hacerse de este acoplado de éxitos de los ingleses y desgañitarse bajo la regadera, rascándose la barriga como si, en lugar de ombligo, las pastillas de una guitarra nos protegieran las entrañas.

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