Desde 1984, The Criterion Collection representa una de las más importantes y deseables colección para cualquier cinéfilo, en especial para aquellos que buscan la máxima expresión del cine como el séptimo arte. Desde la “lejana” época del Laser Disc, esta colección se ha dado a la tarea de recopilar, transferir digitalmente y restaurar lo que consideran como “importantes películas clásicas y contemporáneas”. Con un título de la colección, siempre se puede estar seguro de dos cosas: que es el mejor tratamiento técnico posible con la tecnología de la época y respetando las características de la original; y la calidad o relevancia cinematográfica del título. De hecho, incluso sin saber nada acerca del título en cuestión, el simple hecho de que pertenezca a la colección es garantía de una experiencia inolvidable: muchas han sido las ocasiones en que he descubierto joyas que se han convertido en favoritas sin mayor referencia.

Dicen que lo bueno cuesta, y esto siempre había sido otra de las características del Criterion Collection, cuyos títulos históricamente han tenido un precio de lista que oscila entre los $30 y $40 dólares, con muy pocos descuentos (un privilegio casi solo reservado a Amazon), sin importar la fecha del lanzamiento. Esto aunado a la poca disponibilidad en el país, muy particularmente en los últimos años, siempre ha hecho del Criterion Collection una especie de lujo reservado a los más exigentes.

Hasta ahora. Gracías a la creciente popularidad de los servicios de VOD (video on demand) tipo Netflix, The Criterion Collection realizó una alianza con el servicio Hulu en su versión Plus para ofrecer, de inicio 800 de sus más populares títulos, todos con la misma calidad de video que su mejor versión en Bluray o DVD. Y todo esto por solamente $7.99 USD al mes que cuesta el servicio Hulu, que además incluye lo mejor de las cadenas norteamericanas (NBC, CBS, ABC y Fox) a sólo horas de haber sido transmitidos en vivo.

Si los dioses del internet existen, escucharon mis plegarias. Esto es el paraíso de un cinéfilo, cuya única objeción podría ser las consecuencias que puede tener en su vida social.

Hulu Plus no está disponible de momento en México, pero esto no representa un problema para el usuario determinado: con solamente un servicio masqueador de IP como ustv.me y una tarjeta de crédito virtual (proporcionada por casi cualquier banco con servicio por internet), podemos tener acceso a este valhalla del celuloide. Adicionalmente, ustv.me nos permite acceder Netflix en su versión norteamericana, con más programas (por ejemplo The Walking Dead), más películas y más episodios nuevos. En futuros artículos exploraremos las diferentes opciones para librarse del cable y acceder de lleno a lo mejor que el mundo del video on demand por internet tiene que ofrecer.

Por si fuera poco, Hulu Plus ofrece una semana de prueba sin compromisos posteriores, así que en lugar de creerme a mí, corran a visitar el sitio (recuerden usar antes ustv.me para accederlo). Les dejo una pequeña selección de 7 títulos que muestran un poco de lo que se trata la colección, desde clásicos inegables hasta joyas de culto que son una delicia por descubrir. Algo que ver durante esa primer semana de prueba.

Children of Paradise, 1945. Marcel Carné. Francia. – Una de las más importantes películas francesas y un triunfo para el cine, pues fue producida durante la segunda guerra mundial.

Beauty and the Beast, Jean Cocteau, 1946. Francia. – La versión original de Cocteau es una audáz adaptación del cuento para niños y estéticamente una de las películas más influyentes.

Los 400 Golpes, Francois Truffaut, 1959. Francia. – Una de las películas que inició la Nueva Ola francesa, junto con Breathless (también disponible). Uno de los máximos clásicos del cine y una celebración de la juventud y los enfant terribles.

 

Youth of the Beast, Seijun Suzuki, 1963. Japón. – Es posible que sin Suzuki, no existiera Tarantino. Aunque pocas veces se menciona su influencia, Suzuki prácticamente fundó el género yakuza y sembró las semillas del cine de acción extremo asiático.

Shock Corridor, Samuel Fuller, 1963, Estados Unidos – No todo en la colección son películas de festival. Shock Corridor es todo un pulp sesentero independiente, una delicia de culto.

Solaris, Andrei Tarkovsky, 1972, Union Soviética. – Ciencia ficción a la soviética, con un acercamiento más sicológico. Considerada como la respuesta de Tarkovsky a 2001: Odisea del Espacio. Una experiencia inolvidable.

George Washington, 2000. David Gordon Green. Estados Unidos – De lo mejor del cine americano independiente del nuevo milenio. Un representante de la gran calidad de cine contemporáneo por descubrir en la colección.

Listado completo en: http://www.criterion.com/hulu

 

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