En estas últimas semanas del mes de septiembre (antes y después del sismo), tuve algunas pláticas y entrenamientos con integradores y vendedores de distintas empresas, sobre las características, particularidades, aplicaciones y propuestas en proyectos de audio distribuido a nivel comercial y residencial, con objeto de entender y comprender los alcances de uno y de otro y así obtener el mejor desempeño posible en una u otra aplicación.

Actualmente contamos con un enorme avance en distribución de sonido, tanto alámbrico como inalámbrico que conducen a nuevas perspectivas para los usuarios que no han contado con tal beneficio en concepto, debiéndose contentar con soluciones limitadas, complejas en su implementación o de franco bajo desempeño.

En los años sesenta, setenta y ochenta la única posibilidad de implementación era colocar equipos locales o receptores de audio con sistemas de bocinas A, B y hasta C (Technics, Kenwood y Pioneer tenían versiones extremas de receptores AM/FM), para los diversos puntos de interés en casa. El receptor de ese entonces consistía básicamente de un preamplificador que permitía seleccionar la fuente de señal y proporcionar la ganancia adecuada a cada fuente, una etapa de salida o de amplificación para excitar a un par de altavoces más la primera fuente de sonido que es el radio, AM/FM (por cierto, aquí pausa para una recomendación: escuchen en AM la frecuencia de 1530, es parecida a la estación Universal en FM pero con contenidos balanceados y menos comerciales… ya sé, la calidad de la señal y todo lo demás, pero en verdad es puro romanticismo y calidad en programación) y de allí partir las tiradas de cable a cada área.

Audio-distribuido-al-alcance-de-casi-todos

Obviamente esto no era, ni es sencillo, pues hay que atravesar paredes, rodear muros -entre otras labores- para escuchar la misma fuente en cada área y no contar con algún dispositivo de control que me permitiera modificar el volumen de todas las áreas o cambiar de fuente. Aún sigue habiendo receptores estereofónicos (pocos) y amplificadores estereofónicos (también pocos) de potencia moderada (50 u 80W) y algunos escasos ejemplos con etapas de salida de más de 100W como en Harman Kardon. Un dispositivo que permite, y con sus limitaciones, distribuir la señal ya amplificada a varios pares de bocinas es el selector de bocinas de 4 y 6 pares, con dos diseños por su haber, con resistencia de acoplamiento y autotransformadores.

El primero es un equipo bastante básico, permite la conmutación o selección de bocinas y por dentro hay una resistencia de alambre que el amplificador “ve” como una carga estable. Hasta aquí todo suena bien pero este tipo de selectores consumen un 50% de la potencia del amplificador. La otra modalidad son los selectores de bocinas con autotransformador, que permiten al amplificador tener una carga estable de 8 u 4 Ohm, así como manejar 2, 4 y hasta 6 pares de bocinas a la vez y con controles de volumen independientes para cada zona, mismo audio en cada una de ellas. La perdida por inserción al colocar un transformador, entre la salida de potencia y la bocina, es de un 25% y hasta aquí las buenas noticias.

Desde hace poco más de un par de años he observado que hay un problema de incompatibilidad en estos selectores de bocinas con las actuales etapas de potencia digitales o de amplificación por modulación de pulsos (PWM), ya que en estos sucede que sus circuitos se protegen, apagan, sobrecalientan o de plano se ponen en corto (posiblemente esta situación se derive de temas de acoplamiento por inductancia o que por carecer de retroalimentación negativa los amplificadores, sea motivo de corto; no lo sé). Así que si va a usar un selector de bocinas con autotransformadores, asegúrese de contar con una etapa de potencia análoga, del tipo transistores bipolares en su salida.

La otra alternativa, en los actuales receptores AV, es contar con más canales de amplificación. Hoy los receptores básicos y de nivel entrada son 5.1 y, a partir de allí, los receptores pueden ser 7.1, 9.1 y hasta 11.1 por la cuestión de manejar no sólo más canales envolventes o surround, sino además canales de altura para Atmos. Cuando el usuario no emplea más canales y únicamente tiene un cine en casa 5.1, los canales sin utilizar para sonido envolvente, pueden ser empleados para manejar una 2ª, 3ª y hasta 4ª zona, de manera independiente, con volumen y fuentes de señal diferentes en cada una. Estos canales que no son empleados para sonido envolvente, pueden usarse para alimentar algunas áreas u zonas de la casa tales como sala, comedor, bar, terraza, recamaras, etcétera. Una ventaja que tienen estos equipos es su amplificación y volumen independiente, manejan fuentes de señal distintas y su gran pero es que son sistemas centralizados, es decir, que todos los cableados de las bocinas concurren al receptor AV. Manipular desde el panel frontal o el control remoto en estos equipos es complicado, por lo que si se cuenta con un app, la operación se optimiza de gran manera.

Hay otro tipo de sistema centralizado de audio distribuido que son los controladores multi-habitacion o multi-zona. Este tipo de controlador puede ser de 4 o 6 zonas, audio independiente a cada una de las áreas y control sobre cada una. En contraparte, existen los sistemas descentralizados que, a diferencia de los sistemas locales, en los actuales sistemas de este tipo es posible su montaje sobre una red WiFi, con un suministro de fuente de señal y control vía red.

El controlador centralizado ha sido el estándar en la industria (Audio Access y Russound fueron los precursores del concepto) y todos los sistemas de audio distribuido en el pasado estaban basados en este tipo de arquitectura, donde el control, amplificación y fuentes residían en un equipo y a partir de allí los cableados de bocinas y de control se realizan en tiradas tipo Home-run (disculpen el lenguaje beisbolero pues mi padre fue primera base en su juventud y el baseball es parte de mi vida, ¡sorry Liverpool!); la ventaja de este tipo de sistemas es la confiablidad del cableado realizado, así en fuentes de señal, cableados de bocinas como en control, siendo estos teclados con botones duros (son aquellos donde oprimo cierto botón y realiza una función ya predefinida) y/o incluso con botones suaves (diseñados y definidos mediante programación), con amplificación interconstruida (entre 20 y 30 watts máximos), posibilidad de emplear amplificadores de poder separados y multicanal para manejar áreas más demandantes en el número de bocinas o manejo de potencia; un común denominador es que las fuentes deben ser análogas, provenientes de un sintonizador AM/FM, salidas L&R de un reproductor de CD o de alguna fuente de sonido semejante. El problema es que no todas las instalaciones permiten realizar canalizaciones o preparaciones para recibir los cableados, o trabajar en aquellas donde los acabados no permiten modificación alguna o por lo menos la intervención de un albañil suficientemente capacitado para no dejar rastros de ranuras en muros, por ejemplo. De igual forma, los teclados para control empotrados en la pared ya son cosa del pasado en variantes con botones llamados de transporte (adelantar, retroceder, subir, bajar, alfanuméricos), ya que lo nuevos controladores multizona centralizados se pueden conectar a la red de la casa y usar una aplicación o app para su control mediante el dispositivo móvil (teléfono o tableta).

Los avances en la implementación de redes han abierto otro escenario completamente distinto a lo que usualmente hemos conocido, pues es posible colocar e instalar equipos más fácilmente en la casa y aprovechar servicios de streaming mediante la red, con ventajas de control, manejo fácil de fuentes o servicios de distribución de música y sencillez en la operación. Tema que será tratado en la siguiente entrega. HT

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