Cuando se habla de cambiar, de transformar o de innovar, implícitamente se habla –también- de educar. Si la tecnología avanza a velocidad de la luz es porque hay investigadores, estudiosos y profesores que dejan de comer y dormir con tal de perfeccionar tal o cual objeto, capaz de revolucionar el diseño. En este ámbito, es oportuno considerar también el rol de las nuevas generaciones, quienes además de estar orientados hacía una educación más práctica que teórica, buscan las respuestas en tan solo un clic.

 

Para este primer artículo del año creo oportuno tocar un tema casi olvidado por los medios de comunicación: la investigación. No todo es mostrar al público el último producto, en cuestión de innovación y tecnología; y tampoco como comprador basta con ir a la tienda, buscar al proveedor o pedir vía internet el diseño de la iluminación que más satisfaga nuestro gusto y necesidades. Hay algo más para considerar, por ejemplo: cómo están siendo educados y bajo qué nuevos conceptos, los líderes de opinión del mercado y del futuro científico.

Resulta recurrente escuchar voces afirmando que las mejores universidades o centros de investigación en iluminación, tecnología y diseño, se encuentran en el extranjero; o que México tiene aún mucho que aprender al respecto desde su gobierno e instituciones hasta su sociedad civil. Bueno, en respuesta a todos ellos me da gusto informar que para este 2018, la Ciudad de México será La Capital del Diseño (World Design Organization). Lo que implica infinidad de beneficios para este sector; no sólo en interiores sino también a nivel urbanístico; pero sobre todo, a nivel educativo, ya que serán millones de jóvenes los que se den cita en el marco de los eventos que se llevarán a cabo, lo cual sin duda, ayudará a generar la inspiración, hacer volar la mente y la creatividad, a poner manos a la obra y generar ideas concretas para el bien del diseño en general. Durante un año (planeado de febrero a octubre) y bajo el eje Diseño socialmente responsable, World “Design Capital 2018” contará con tres ejes y una agenda paralela para reunir todos los esfuerzos de distintas disciplinas y fortalecerse, así como una comunidad en México. Entre esos, habrá eventos académicos y de políticas públicas internacionales y nacionales de diseño; programas locales para la Ciudad de México; exposiciones en alianza con distintos museos de la CDMX y bloques académicos en conjunto con universidades para centrarse en un único objetivo, los estudiantes de diseño.

Y es justo éste último punto el que nos regresa al tema central, ¿cómo se lleva a cabo en nuestro país la investigación en el marco del diseño industrial y la iluminación?, es decir, ¿de qué manera se forma un joven estudiante para crear un objeto que cambie una habitación sólo por el simple hecho de estar ahí, o cómo construir una lámpara con la mejor tecnología del momento y, al mismo tiempo, no perdiendo de vista la importancia del proyecto y del respeto por el ambiente? Para responder a estas preguntar nos dimos a la tarea de entrevistar a una persona que es ya considerada una experta del diseño industrial, Ashby Solano.

Ashby es diseñadora industrial graduada de la Universidad de los Andes. Es docente y candidata al grado de Maestra en Estudios de Diseño en CENTRO de Diseño, Cine y Televisión. Cuenta con más de diez años de experiencia en diseño de producto, gestión estratégica, desarrollo, organización, planificación y coordinación de proyectos de diseño en empresas como Air Design, Industrias Termoplex, BMZ Design Group y Grupo Ecos Innovation, entre otras. Lo interesante para nosotros fue descubrir que aún con todos los proyectos que Ashby desarrolla, está convencida que la docencia es la única manera en formar a las nuevas generaciones de forma responsable.

Según Ashby Solano, la profesión del diseño se ha visto influenciada, debido a que la tecnología ha generado nuevos modos de producir, gestionar y vivir (Castells, 1996). Se han establecido nuevos paradigmas, nuevas necesidades y por ende nuevas demandas. El crecimiento incesante de la microelectrónica, la computación, los microprocesadores y el open source han permitido la adaptación y evolución de productos existentes y la creación de otros innovadores. El surgimiento de nuevos campos de exploración para los diseñadores, tales como el diseño generativo, paramétrico, interactivo o el open design, así como de nuevas tendencias de desarrollo de proyectos, como el movimiento Maker y el Crowdfounding, han permitido interacciones colaborativas y multidisciplinarias que dan como resultado productos más complejos y sofisticados.

De esta manera, si bien “el diseño industrial es una actividad intelectual, técnica, creativa y proyectual que establece, siempre con anterioridad y mediante una metodología que permite soluciones objetivas, todas las propiedades necesarias para la más adecuada fabricación seriada de cualquier tipo de objeto y/o artefacto; el diseño industrial no sólo se encarga de los aspectos técnicos-tecnológicos que han de permitir siempre la más optimizada fabricación de los objetos sino que debe también mostrar, a través de ellos, el nivel de progreso vivido mediante la innovación constante e incorporar todas las propiedades necesarias para que éstos puedan resultar productos”, asegura Solano que parafrasea a José Manuel Mateo. “Es decir, el diseño industrial debe ocuparse también de las necesidades del mercado y de todos los condicionantes y aspectos funcionales y comunicativos-culturales de los objetos. Siempre se establece como mediador entre las necesidades de los usuarios y las necesidades de las industrias y/o empresas, buscando un obligado equilibrio del beneficio y las soluciones entre todas las partes. Entre estos equilibrios siempre debe primar el respeto humano y medioambiental”.

Pero entonces, ¿cuál es el rol del diseñador en el siglo XXI?

Desde su campo de experiencia o de interés -diseño, gestión de proyectos y actualmente mucho enfoque hacia la tecnología, la revolución tecnocientifica, la revolución maker-,  Solano nos dice que en un tiempo en el que hay fuertes tendencias hacia el DIY, el open source, el open design, una época en la cual muchas personas sin necesidad de estudiar alguna carrera de diseño tienen acceso a plataformas de modelado 3D online y a sistemas de impresión 3D caseros en donde ellos mismos solucionan sus problemas sin necesidad de acudir a un diseñador, el profesor tiene la responsabilidad de acompañar al alumno en su desarrollo para darle la sensibilidad que necesita y orientar sobre cuando parar, cuando seguir, cuando investigar.

Empatía y sensibilidad, dice Ashby. El profesor debe guiar a que éstos dos conceptos no se apaguen jamás sino se potencialicen para su futuro. “El diseño industrial es una carrera que necesita el contacto humano. Aun cuando se pudiera pensar que es todo maquinaria, todo tecnología, toda herramienta, la base es el contacto con lo que hay afuera y lo que se necesita”. Y añade: “La sociedad está creando monstruos sujetos a la información y una constante recepción de ésta, el punto es qué se hace con ello. Es ahí que el profesor ayuda a canalizar, a entender qué ayuda y cómo aportar desde la parte creativa, pues aprender a utilizar una herramienta no significa que esto te de la creatividad. Canalizar o explotar este potencial es fundamental”.

Por último, cuando se le preguntó a Ashby sobre el papel de México a nivel internacional en diseño, tecnología e iluminación, ella nos dejó vislumbrar que seguramente hay mucho por hacer pero que no podemos seguir observando fuera sin contemplar lo que a diario alumnos, profesores, estudiosos, expertos e  investigadores, están haciendo en el marco del diseño industrial: “el hecho que ya tengamos herramientas de accesibilidad como el internet, nos permite entender qué se desarrolla en tiempo real. México es ya un país internacional. En la industria de la arquitectura de interiores se están haciendo grandes cosas, desde un Ezequiel Farca hasta Estudio Roca son ya reconocidos. Yo creo que una de las coas que favorecen a México es que siempre busca un carácter puro, original. Y hay una gran conexión con los artesanos, nadie quiere perder la raíz, se busca seguir el hilo conductor entre lo que somos y lo que somos con la tecnología de nuestro lado. Pero quizá lo que le hace falta a México es poner a la industria en equilibrio pues está en niveles muy extremos: te puedes encontrar una magna empresa que hacen millones de copias, hasta las que te producen dos o hasta una copia; no hay una media. En término de tecnología, y aún cuando Guadalajara es ya una sede de desarrollo tecnológico, nos hace faltan industrias que produzcan sus propios instrumentos para exportar. Seguimos trayendo LED, tubos fluorescentes, etcétera. En ese sentido, algo que sin duda fue un acierto fue hacer a la CDMX Capital del Diseño para este año, pues traerá una revolución a los jóvenes habidos de saber más”. HT

 

Algunos Proyectos que Ashby Solano ha visto nacer con sus alumnos son:

-La iniciativa 3D x 100, campaña promovida por Fondeadora bajo el lema “imprimiremos el futuro de México”. En síntesis, se realizó una impresora 3D llamada Hub, logrando fusionar la visión creativa, el talento y la tecnología para ser utilizada por niños de pocos recursos. Su apariencia robusta está hecha con una lámina de metal doblada y su color amarillo transmite la idea de seguridad. Los autores del diseño son Diego Alor Reyes y Alexander Brucilovsky Sacal.

Input 21, un colectivo conformado por 21 alumnos de séptimo semestre de la licenciatura en Diseño Industrial, del cual se desprenden diversos proyectos, entre ellos: Filipina, una maceta que consta con un sensor de humedad y funciona a base de una programación que indica con un aro de LED el momento en que la planta necesita agua (de Víktor Navarro Fernández). Alma es un espejo con sensor de aproximación (de Bruno Alcántara Cárdenas). E Iri, una lámpara inteligente que detecta la obscuridad por medio de una fotoresistencia y cuando lo giras enciende por unos minutos por movimiento y si no sabes donde está basta aplaudirle (de Carlo Lazcano Barraza).

Es oportuno aquí brindar un agradecimiento especial a la Mtra. Ashby Solano por la disposición para hacer esta entrega.

Para mayor información sobre la World Design Organization: www.wdccdmx2018.com

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