¿Puedes recordar aún cómo funcionaba la vida cotidiana cuando el plástico no se apoderaba del mercado? Seguramente en tu memoria estará esa época en la que los refrescos o la leche se vendían en botella de vidrio; las vajillas eran única y exclusivamente de porcelana o algún material frágil y, si eras niño, debías comer  con mucho más cuidado para no romperla; las lámparas o candelabros eran completamente de cristal. De lo anterior quedan sólo anécdotas, ya que una vez dado el paso a la era del plástico y aunado éste a la tecnología, los resultados son casi producto de una película de ficción de los años ochenta en el siglo anterior. Una impresora en tercera dimensión, más un hilo de plástico, más una luz que dura el triple de tiempo y gasta la mitad de la energía, eso en conjunto son los nuevos modelos de iluminación artificial.

Desde las lámparas incandescentes hasta los diodos emisores de luz, comúnmente conocidos como LED, la innovación tecnológica en el campo de la iluminación ha dado pasos gigantes. La luz incandescente, inventada por Edison en 1878, aún cuando dominaba la industria de la irradiación durante más de un siglo, ha estado fuera del mercado durante hace ya algunos años (excepto para usos específicos, como los electrodomésticos). La razón para la eliminación de tales focos tan extendidos en el pasado pero tan ineficientes, se encuentra en la necesidad de ahorrar energía y en el desarrollo constante de la investigación tecnológica en la dirección “sustentable”. Las luces incandescentes, de hecho, tienen una eficiencia muy baja. Por ello fueron reemplazadas por lámparas fluorescentes y, por supuesto, por el LED.

Las ventajas de los LED para la iluminación interior

Dichas luces fueron inventadas en 1962, así es que tampoco son muy jóvenes, sin embargo, los LED  (Light Emitting Diods, literalmente, diodos que emiten luz), han ido evolucionando constantemente con los años, logrando ser hoy prácticamente imbatibles en términos de eficiencia: al mismo nivel de luz emitida, consienten un ahorro que llega a ser de hasta el noventa por ciento de electricidad con respecto a las bombillas convencionales. Teniendo en cuenta estas ventajas significativas en términos de energía, no es difícil imaginar por qué las lámparas LED, cuyos precios están ahora casi alineados con las de las lámparas fluorescentes, se están extendiendo tanto en el mercado, ya sea en la iluminación de interiores, en el sector comercial, en oficinas, así como en las industrias. Además del hecho de permitir un importante ahorro energético, las lámparas con focos LED se recomiendan para la luminosidad interior también por otras razones, entre las que destacaríamos las siguientes.

1) Por la duración: las lámparas LED fueron puestas a prueba, demostrando que son capaces de durar hasta cincuenta mil horas, que corresponden a seis años en los cuales la lámpara en cuestión quedó encendida las 24 horas del día. De hecho, las lámparas LED, después de unas 50 mil horas de operación, no dejan de iluminar sólo empiezan a emitir menos luz que al inicio. Si esto no es suficiente, las lámparas también pueden utilizar el doble de tiempo, es decir, hasta 100 mil horas, o de lo contrario reemplazarlas. Por otro lado, el funcionamiento de las lámparas LED no depende del número de veces en que enciendes o apagas la luz, lo que los hace ideales para el entorno doméstico, donde rara vez las lámparas permanecen encendidas durante días enteros, sin ser desactivadas (como sucede en oficinas, escuelas e industrias).

2) La producción de calor: Aunque este aspecto únicamente haga pensar a la eficiencia de la lámpara (si no produce calor se puede aprovechar de manera más eficiente la energía recibida), aquello de la falta de producción de calor de las lámparas en LED es un aspecto muy importante en la iluminación de un interior pues consiente ponerlas en contacto con materiales tales como madera, plástico y otras superficies que podrían dañarse por el calor.

3) El ajuste del brillo: Las lámparas en LED se pueden acoplar a los reguladores de intensidad (dimmer), y por ende, ser utilizados ​​en entornos en los que no siempre se desea el mismo nivel de brillo. La posibilidad de ajuste de la intensidad de la luz también hace que las lámparas LED sean compatibles con los sistemas domóticos y ello permite, además, que se puedan establecer escenas de iluminación obtenidas con los LEDs.

4) Creatividad y diseño: Los LEDs se pueden fabricar en cualquier color, incluyendo blanco, lo que permite la creación de ambientes personalizados. La luz del LED es muy direccional, lo que le permite resaltar un área específica, destacar una pintura o iluminaimpresiones-3D-para-ledr el sofá donde se sienta uno a leer, sin causar ningún destello importante de luz.

Las lámparas LED, la impresión en 3D y la bioplástica

Sin duda, cincuenta años atrás, estos tres productos y conceptos nos hubieran resultado completamente extraños y distantes para nuestra cotidianeidad. Hoy, toda una serie de ventajas en el uso de LED convenció a los más importantes diseñadores para hacer un sin fin de creaciones útiles y originales y crear lámparas propias del siglo XXI.

Hay innumerables marcas que tienen ya en mente esta nueva manera de trabajar con el plástico, una de ellas es LED by LED, una marca italiana que realiza y produce lámparas de diseño hechas a mano, completamente artesanales. Para la producción de sus lámparas ha unido la comodidad del LED a la impresión 3D utilizando un material sustentable y un proceso productivo completamente amigable con el medio ambiente.

¿Cómo funciona la impresión 3D para la producción de lámparas?

La propuesta es simple: ofrecer una nueva manera de producir artesanalmente; es decir, estampando las lámparas con la tecnología de impresión 3D, proporcionando innovación y lanzando un reto tecnológico en un mercado todavía orientado principalmente a la creación de prototipos. Esta forma de imprimir computarizada está transformando completamente la manera en cómo se generan los diseños de luz, convirtiéndola al mismo tiempo, en lo más creativo y rápido del mercado. Y si se piensa en que los costos de producción no son excesivos, esto podría ayudar a la industria manufacturera a salir de la crisis en la que se encuentra desde hace unas décadas. Programando la maquinaria para la impresión en 3D, de hecho, se pueden fabricar una infinita variedad de objetos.

Además de los accesorios para el hogar, dicha tecnología se está aprovechando muy bien dentro del sector de la ingeniería mecánica: distintas casas de automóviles la utilizan para la producción de componentes, ayudados del hecho que incluso la creación de prototipos, así como la producción misma, es mucho más rápido que antes y se permite experimentar con diferentes alternativas antes de llegar al producto final que se envía al área de producción. La gente que trabaja con la impresión 3D ha decidido confiar en la Estación Espacial Internacional, donde la producción de componentes estará a bordo, permitiendo autonomía y ahorro económico. Alejándose así de los sistemas tradicionales de producción, buscando que las empresas no sólo abandonen las tasas de fabricación estándar para dedicarse a diseñar bellos objetos de forma innovadora, sino además se permita el cuidado al medio ambiente.

PLA para impresión 3D

Las lámparas de este género se producen mediante la impresión 3D y utilizando un filamento de poliácido láctico (PLA). El PLA es por un lado un ácido poliláctico y, por el otro, una molécula obtenida por la fermentación, separación y polimerización del almidón de maíz. El resultado es un bioplástico especial, natural, fácilmente biodegradable y con excelente transparencia, que es perfectamente adecuado para su uso como carcasa o cubierta de la lámpara LED

En la producción de sus lámparas, estas empresas tienen como finalidad no afectar el medio ambiente. El dióxido de carbono sumergido durante el proceso de producción se equilibra con la absorción de CO2 que da la planta de maíz durante el crecimiento y que  ésta absorbe, mediante la fotosíntesis, la clorofila. El ciclo de vida completo de estas lámparas puede considerarse totalmente sostenible pues además de la producción que compensa las emisiones y el uso, durante el cual los LED consumen muy poca energía, estas lámparas son fáciles de eliminar. El PLA es totalmente biodegradable y reciclable, por lo que resultó un ejemplo perfecto de tecnología, diseño y responsabilidad ambiental.

Breviario cultural

El ácido poliláctico o poliácido láctico (PLA) es un polímero constituido por moléculas de ácido láctico, con propiedades semejantes a las del tereftalato de polietileno (PET) que se utiliza para hacer principalmente envases, pero que además es biodegradable. Se degrada fácilmente en agua y óxido de carbono. Es un termoplástico que se obtiene a partir de almidón de maíz (EE.UU.) o de yuca o mandioca (mayormente en Asia), o de caña de azúcar (resto del mundo). Se utiliza ampliamente en la impresión 3D bajo el proceso FDM. El segundo mayor productor mundial de PLA es el grupo weforyou con una capacidad anual de PLA puro y compuestos de cincuenta mil toneladas. HT

Related Posts