Hace poco se estrenó una película que trata de un niño, una guitarra y el mundo de los muertos. Hay una escena que no sólo me conmovió, también me hizo tomar conciencia de que la música es capaz de despertar en todos nosotros recuerdos y sentimientos pasados.

La música es un conjunto de notas fundamentales y armónicos; vamos, son una combinación rítmica de ricas frecuencias de audio que nuestras orejas perciben y transmiten al oído interno, y que éste a su vez, las convierte en impulsos eléctricos al cerebro. Nuestros recuerdos se alojan muy cerca de nuestro oído, en la parte encefálica situada en la pared externa de los ventrículos laterales del cerebro, es decir en el hipocampo, sustancia gris cortical del lóbulo temporal.

Cuando nuestro recuerdo está asociado a una composición musical, es mayor la posibilidad de recordar ese momento -sea feliz o no-, muchas veces aquel se aloja en lo más profundo de nuestra memoria y, como ocurrió con la película, es capaz de activar ese recuerdo. Hermoso, ¿no?

Las ondas sonoras son parte de los momentos de nuestra vida, ya sea para celebrar algo o simplemente para revivir ese instante de un beso, un amor, una fiesta… ¡qué sé yo! Hay canciones que tocan como un detalle especial en las bodas o fiestas de XV años.

Muchas veces identificamos la introducción de alguna pista musical y distinguir casi enseguida de qué melodía se trata; nuestra memoria aloja, además de imágenes, muchos sonidos y la música es parte fundamental del crecimiento de nuestro cuerpo humano.

Nuestro cerebro

La parte que diferencia nuestro cerebro del resto de otros seres vivos, es la capacidad de crear lo que el cuerpo humano necesita, como herramientas, objetos de admiración -como obras de arte-, grandes construcciones para vivir o para transitar, por lo que componer música es algo que nuestro maravilloso cerebro entrega para enriquecer la cultura.

Posiblemente la función de la música sea la de la cohesión social -lo colectivo- más que la individual; establecer una afinidad afectiva o negativa del oyente pues las melodías en lengua natal o extranjera tienen escondidas notas musicales que agradan al oído incluso sin saber qué es lo que dicen o lo que interpretan. Ahí están los éxitos de canciones, “sin sentido” pero que la gente escucha una y otra vez como hit –claro, momentáneamente hasta que llega otro hit-.

Nuestro cerebro a través de los sentidos es capaz de juzgar, aceptar o rechazar cualquier tipo de música. Muchos reconocen que la música es universal, no importando el género o estilo. Así, la comunicación de expresar un mensaje a través de la música, nos provoca sentimientos agradables o desagradables. En música, las ondas sonoras nos envuelven, nos dan dicha y también permiten la reflexión.

Si la pieza musical agrada a la persona, ésta estimula fracciones del lóbulo frontal así como la región conocida en neuroanatomía como giro cingulado, que es la parte de la actividad cerebral del sistema límbico asociado a la memoria y formación de emociones, si, por el contrario, nos es de nuestro agrado, sólo se activan ciertas partes del hipocampo, cercanas al interior del cerebro.

El cerebro de un músico

Hay partes constantemente activas en el cerebro de un músico, en las que su arte está siendo conducido por:

Corteza prefrontal: Controla el comportamiento y la expresión musical.

Corteza motora: Vinculado al movimiento en el escenario.

Corteza sensorial: Controla los sentidos táctiles al tocar el instrumento.

Corteza Visual: Controla la lectura de las partituras la visión para la coordinación entre los músicos.

Cerebelo: Controla las reacciones emotivas, como el baile y movimientos dentro de escenario.

Hipocampo: Vinculado a la memoria musical.

Corteza auditiva: Percibe los sonidos y analiza los diversos tonos de la pieza musical.

La musicoterapia

La musicoterapia utiliza la música de forma controlada con el propósito de restaurar, mantener e incrementar la salud mental o física de la persona.

Establece los medios empleados hacia cambios de conducta para darle al paciente un mejor entendimiento del ambiente que lo rodea, para adaptarse mejor a la sociedad.

El terapeuta ayuda a la persona a recuperar su salud a través de diversos temas musicales promoviendo la etapa socio-afectiva; la música facilita las relaciones humanas, enriquece el proceso cognoscitivo, sensorial, fomenta la creatividad y la disposición al cambio.

Se aplican dos tipos de música en relación a sus efectos:

La música melódica o sedante, contiene un ritmo regular y armonía constante con efectos tranquilizantes.

La música estimulante, utiliza pasajes sonoros que inducen a la acción y activa las emociones.

La terapia también incluye actividades con el paciente para alentar su proceso de recuperar la salud, como son:

Composición: El paciente compone una pieza musical o letra de una canción.

Recreación: Canta o toca una melodía ya existente de memoria.

Improvisación: La persona crea su propia canción o toca un instrumento que se le proporcione.

Audición: Reproducción de una pieza musical con efectos estimulatorios.

Psicología musical

La Psicología de la música es una rama especializada de dicha disciplina que inicia a principios del siglo pasado, el estudio e investigación sobre la materia han ido progresando a través de los años, demostrando su dimensión biológica y psico-emocional con el individuo.

Gracias a las terminaciones nerviosas que conectan el oído a nuestro cerebro, los científicos aseguran que el sentido auditivo es el de mayor percepción del cuerpo con un 50% de los estímulos externos, despertando así las emociones y sentimientos en la región del hemisferio derecho y en lo profundo del cerebro, conocido como diencéfalo.

Con el empleo de un electroencefalograma, es posible registrar la actividad cerebral en un periodo de tiempo, induciendo algunas obras musicales para impulsar así la liberación de emociones, estados de ánimo que facilitan o dificultan la aceptación o negación del pasaje musical, provocando reacciones incluso fisiológicas.

La música empleada como un instrumento de acciones positivas genera la modificación de endorfinas y células parafoliculares (células productoras y secretoras de calcitonina) que forman parte del sistema inmunológico.

Al escuchar una combinación de sonidos, provocan un estado de relajación junto con una adecuada respiración y frecuencia cardiaca descendente, generando una actividad cerebral de ondas alfa (oscilaciones electromagnéticas en el rango de 8-13 Hz que surgen en la zona del tálamo del cerebro, también llamadas ondas Berger, sobre el lóbulo occipital).

Los sentimientos humanos

Un sentimiento humano refleja el estado de ánimo y la expresión de una emoción como consecuencia de un proceso cognitivo; la dopamina, la noradrelina y la serotonina son las sustancias neurotransmisoras que se ven involucradas durante la actividad cerebral y conducen a la reacción motriz desde nuestro sistema nervioso.

Algunas de estas emociones son almacenadas y alojadas, como ya lo hemos dicho, en lo profundo de nuestro cerebro, es por ello que un estímulo musical es el vehículo que detona el recuerdo de esa emoción haciéndonos sentir a gusto o disgusto, alegres o tristes; muchas veces asociamos el pasaje sonoro con alguna vivencia, persona o situación traumática.

Recordando la escena de Coco (película de Disney estrenada en noviembre), donde el personaje de Miguel usa la guitarra y la canción dedicada a la hija del compositor, en el personaje (Coco) el sonido de las notas musicales y letra accionan, además del recuerdo de su padre, el despertar de su entorno en una conmovedora escena que no está lejos de la realidad.

Es por ello que existe música que estimula las emociones de los bebés, incluso antes de nacer (yo presencié una experiencia así), dando a demostrar que el sentido del oído está en la capacidad de percibir y de accionar la actividad cerebral y motriz.

El ser humano es un organismo receptor de estímulos externos, ninguno está exento y la música es parte de la cultura humana universal: los instrumentos, la voz, los diversos tipos de composición, la ejecución, el ritmo, el género, la letra nos llevan a expresar nuestros sentimientos a través de las ondas sonoras. Una maravilla.

¡Hasta la próxima! HT

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