Euclides en la Grecia clásica empezó con los primeros estudios y, desde ahí, el ser humano no ha hecho más que intentar imitar los rayos de la estrella solar. Un proceso que ha desarrollado distintos tipos de irradiaciones: unos con mucho color pero graves consecuencias para el planeta; y otros, con una luminosidad fría pero que permitiría la conservación de ciertas especies. ¿Lo ideal? Un balance entre ambos y, sobre todo, el conocimiento profundo sobre cómo elegir un foco de acuerdo a las necesidades del espacio en cuestión.

Empecemos por decir que hay tres tipos básicos de bombillas magníficas para la casa: Las de halógeno incandescente, los CFL (Fluorescente Compacta) y los LED (diodo emisor de luz). La primera es muy similar al bulbo incandescente tradicional del hogar, excepto que es un poco más eficiente. Por su lado, el CFL es aún más eficaz, pero se espera que su uso disminuya debido a la creciente popularidad de los LED. En la actualidad, éste último es el más eficiente, duradero y, con frecuencia, el más apropiado para el hogar. Además, recordemos que los nuevos modelos se ven muy similares a los bulbos tradicionales y, aunque el costo es ligeramente más alto al de las bombillas tradicionales,  se ve mitigado por su larga vida útil.

Pros y contras

El rendimiento de cualquier lámpara depende en gran medida de la fuente de luz (foco/bombilla) utilizada. Diferentes bombillas producen distintos efectos de iluminación y muchas de éstas tienen un rendimiento muy variable. Como bien lo señala el sitio www.americanlightingassoc.com, en términos de medición de iluminación debemos considerar cuatro elementos:

Potencia: la cantidad de electricidad consumida por una fuente de luz.

Lúmenes: la cantidad de luz que produce una fuente de luz.

Eficacia: lúmenes por watt.

Footcandles: la cantidad de luz que llega a un objeto.

LED

Los diodos emisores de luz (LED) producen luz cuando se aplica voltaje a los semiconductores con carga negativa, lo que provoca que los electrones se combinen y creen una unidad de luz (fotón). En términos más simples, un LED es un chip químico incrustado en una cápsula de plástico. Debido a que son pequeños, varios LED se combinan a veces para producir una sola bombilla. Ésta iluminación en general es más eficiente y más duradera que cualquier otro tipo de fuente de luz, y está siendo desarrollada para más y más aplicaciones dentro del hogar. Los LED son actualmente populares en las lámparas de tubo que se colocan en fila o debajo del tocador y algunos tipos de downlights. Para asegurarse que uno está comprando un foco LED de buena calidad de color y eficiencia energética -vaya, que es tan buena o mejor que las bombillas fluorescentes-, no olvide buscar el símbolo ENERGY STAR.

Incandescentes

Las bombillas incandescentes producen luz cuando una corriente eléctrica pasa a través de un filamento y hace que brille. Debido a que son menos eficientes energéticamente que otras fuentes de luz, se usan mejor para tareas de iluminación que exigen altos niveles de brillo.

En este rubro encontramos distintos tipos de bombillas disponibles como:

– Las luces incandescentes de uso general, las cuales son económicas y fácilmente disponibles; es justamente el foco que te viene a la cabeza cuando piensas en ello. Producen una luminosidad cálida de color ámbar que se emite en todas las direcciones y están disponibles en acabado transparente o mate. Hay tres formas básicas en el mercado: la general, la tipo globo y la llamada decorativa o en lágrima.

– Las bombillas incandescentes reflectantes tienen una capa brillante dentro del bulbo que dirige la luz en una dirección y no en todas. Los focos reflector colocan aproximadamente el doble de la cantidad de luz en el objeto a reflejar que el promedio de la misma potencia. Por otro lado, las bombillas de reflector parabólico controlan la luz con mayor precisión. Producen aproximadamente cuatro veces la luz de los servicios generales y se utilizan en iluminación empotrada y en riel. La carcasa resistente a la intemperie los hace adecuados para accesorios de inundación y manchas al aire libre.

– Los focos incandescentes halógenos de tungsteno producen una luz más brillante y más blanca que otras incandescentes. También tienen una vida más larga y proporcionan más luz por watt que las bombillas incandescentes estándar, por lo que son una opción más eficiente. Las bombillas halógenas están disponibles en dos tipos: de 120 volt y las de 12 volt (bajo voltaje). La primera, también llamada “voltaje de línea”, proporcionan un mejor control de la luz que las bombillas incandescentes regulares. Están disponibles en numerosas presentaciones y se utilizan en instalaciones para ser empotrados y en exteriores. Siempre con 120 volt, están las bombillas T-3 (es un foco largo y fino con dos entradas) de doble extremo que se utilizan en apliques de pared, lámparas de piso y luces al aire libre. La dirección de la luz está controlada por el accesorio.

Por su parte, en la gama de bajo voltaje encontramos los mini reflectores que proporcionan un excelente control de la irradiación y, su tamaño en miniatura, les permite ser utilizados en pequeñas lámparas y accesorios empotrados. También se utilizan en accesorios de iluminación para acentuar ciertos objetos. Otro ejemplo, son las bombillas T-4 Bi-Pin las cuales son fabricadas en miniatura para emplearlas en candelabros, lámparas de escritorio halógenas y sistemas lineales de baja tensión. Son ampliamente utilizados en la iluminación de la sala y de la cocina.

– Por último están los focos Xenon de circuito rígido, los cuales tienen una luz blanca similar a la del halógeno, pero tienen una vida útil mucho más larga (algunas hasta 20,000 horas, muy similar a la fluorescente) y funcionan a temperaturas más bajas que las halógenas. Estas luces en miniatura son populares para aplicaciones de iluminación de tira.

Fluorescentes

Las bombillas fluorescentes producen luz cuando un arco eléctrico pasa entre los cátodos para estimular el mercurio y otros gases que producen energía radiante, que luego se convierte en luz visible mediante un recubrimiento de fósforo. Usan 1/5 a 1/3 de la electricidad que las incandescentes, con índices de luz comparables y duran hasta 20 veces más. Los tipos compactos se utilizan en accesorios de corte más pequeños, como downlights, apliques de pared, accesorios cercanos al techo y luces de seguimiento. También se pueden usar, en lugar de los incandescentes, en lámparas estándar. Por si fuera poco, están disponibles en un amplio espectro de colores y, en los tonos blancos cálidos, duplican mejor el color que las incandescentes.

Sólo no olvide que si sus dispositivos están en un sistema de atenuación, debe buscar bombillas fluorescentes etiquetadas como “regulables”. Y, por favor, hay que tener presente que debido a que éstas luces contienen mercurio, es importante desecharlas adecuadamente.

No olvides encontrar un equilibrio entre la luz natural y la luz artificial; así como hacer un estudio amplio de la luz que mejor te convenga, no sólo estéticamente, sino en precio, durabilidad y color. Cada foco es un universo, cada lámpara tiene una industria y un diseño, cada irradiación implica años de investigación y tecnología; así es que cuando vayas a comprar una bombilla, tómate tu tiempo y si te queda un minuto, piensa en el planeta.

Una vez más, gracias por hacer que estos años de Luz = Diseño + Control en mi vida, hayan sido un camino radiante, en especial gracias a ti, Sol.

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