Escribo esto cuando 2016 está por terminar y, como yo soy dado a hacer resúmenes y balances, no me quedé con las ganas y a la pregunta de cómo veo el futuro de nuestra industria tengo varias respuestas, pero me centraré en ésta: la industria ha cambiado pero muchos de nosotros no, me refiero a que seguimos pensando en sistemas análogos e  implementamos el manejo de señales digitales más como una obligación -ante el desvanecimiento de los sistemas análogos- que por iniciativa propia. Lo triste es que en vez de dedicar tiempo a aprender y estudiar sobre señales y sistemas digitales, preferimos improvisar para ver si resolvíamos las anomalías basados en nuestra experiencia.

Hoy la mayoría de nosotros de alguna manera tenemos un entendimiento que nos permite disminuir de manera importante las fallas en sistemas digitales. Y, anticipando el futuro, creo que estamos ante otro caso similar, el manejo de video por IP, el cual nos presentará nuevos retos y, seguramente, el más importante será aprender de las experiencias y frustraciones para hacer las cosas en orden con miras a dominar la distribución de video por IP.  Los fabricantes de equipos para distribución más importantes ya cuentan con alternativas para cubrir esta aplicación, hay diferencias importantes respecto a la forma en que cada uno cumple su función pero, al fin y al cabo el juez seremos nosotros, para ello debemos empezar lo antes posible a estudiar las necesidades del mercado y la oferta tecnológica


La mayoría de fabricantes de productos de vanguardia tecnológica tienen algún tipo de solución al respecto, no son iguales, es más, aunque el principio es el mismo la manera en que lo hacen, beneficios/limitaciones/atributos los hace muy diferentes entre sí; sin embargo, tienen algo en común: requieren un muy buen nivel de conocimientos técnicos para implementar sistemas basados en ellos.

Sin entrar en aspectos técnicos profundos basta mencionar que será necesario revisar a detalle la ficha técnica de cada uno, aspectos como códecs, latencia, encripción de contenido, resilencia y más para de esta manera entender qué ofrecen. Es lo mínimo que podemos hacer para defendernos en este terreno; no nos preocupemos, no es para hoy ni estamos solos, los propios fabricantes y una correcta organización, nos serán de gran ayuda. Pero definitivamente no podemos posponerlo indefinidamente.

Se trata de tecnología y en nuestra industria evoluciona constantemente, por eso nos obliga a entenderla para implementar, aunque en mi opinión para este caso la demanda o el esfuerzo pueden ser ligeramente mayores no porque no podamos, al contrario, sino que varios de diseños y propuestas siguen basándose en sistemas tradicionales y la transición a esta opción tecnológica tendrá una curva de aprendizaje; si no hacemos las cosas bien puede ser algo doloroso.

En principio no es para todos los proyectos, hay un punto donde simplemente hay soluciones con mejor relación costo-beneficio, por lo tanto hay que definir en qué casos aplica. Este tipo de análisis implica revisar lo que hace nuestra empresa y cómo lo hace, así como descartar lo que no está dentro de los planes.

Es de destacar que esta tecnología requiere un muy buen nivel de conocimientos de redes/IP, pero sobre todo identificar con precisión las necesidades del cliente, podemos definir como lo más difícil lo que necesitamos saber para hacerlo bien.  Pero el tema no es sólo la tecnología, sino incluir visión y planes futuros.

En lo particular me asusta un tema, la convergencia entre IT y AV es cosa del pasado, hay quienes ya están arriba de este tren (que va a toda velocidad) y desafortunadamente para nuestra industria (pero más para los clientes y usuarios) todavía hay quienes piensan que pueden seguir haciendo sus proyectos de la misma manera; los fabricantes han venido invirtiendo cantidades cada vez más importantes en investigación y desarrollo y créanme, si nosotros que somos en quienes piensan para promover, vender e instalar esos nuevos productos no lo hacemos, encontrarán quienes lo hagan. El ejemplo más claro de “intereses no alineados” es que Crestron dejó de participar en CEDIA expo, no me atrevo a decir quién gano o quién perdió, pero sí que hay más de un punto de vista para un mismo tema, el punto de vista de Crestron fue que CEDIA se estaba separando del mercado High End que es en que ellos se desarrollaban. ¿Qué pasará si los fabricantes no ven en las empresas de integración las habilidades o el potencial que pudiera tener la industria de TI?

En conclusión, AV sobre IP no sólo significa tecnología, también implica organización, profesionalismo, certificaciones, lectura de manuales, laboratorios de prueba, definición de metodologías de trabajo y estándares; ¿es malo?, yo no lo creo, tal vez diferente, pero sin duda está en línea con la oportunidad de vernos ante nuestros clientes como los líderes en tecnología que somos (o debiéramos ser).  AV sobre IP ¿es para integradores de sistemas AV o para nuestra contraparte en el mundo TI?  El futuro -y a muy corto plazo- lo dirá.

Los acompañantes

La música de hoy es la obra del saxofonista húngaro Dés László con su álbum Street Music, su grupo tiene una importante historia musical en Budapest. Pero este disco tiene una historia interesante: el grupo fue contratado para una serie de presentaciones en bares de Londres y eso dejaba las mañanas libres por lo que en su afán por aprender y conocer se arrancaron a Covent Garden, antiguo mercado y actualmente un complejo de restaurantes, bazares, tiendas de artes y curiosidades que reúne, lo mismo a los adinerados londinenses que a los hipsters sin presupuesto, pero con ideas interesantes.

El grupo se ubicó en una orilla de la plaza y desde ahí empezó a tocar y generaba variaciones de acuerdo al andar o características de la gente que pasaba, por eso el disco a veces pareciera no tener un estilo propio, pero si lo escuchamos con cuidado una segunda vez, descubriremos que la variedad somos nosotros. No es un disco fácil de escuchar, tiene su complejidad, incluso dentro de la libertad que caracteriza al jazz y por lo tanto fue necesario que saliera a relucir un whisky de sabor igual de complejo que la música de hoy: tocó el turno a un Ardberg añejado de diez años que con su sabor profundamente ahumado y, a veces amaderado, complementó perfectamente bien con la segunda copa, esa segunda escucha del álbum.

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