Hemos dicho que la calidad es un término relativo y, hablando específicamente de video, hay dos detalles importantes a considerar: el primero es que hace falta una referencia contra la cual comparar una imagen, sin ella no podremos establecer si ésta que queremos evaluar es mejor, igual o peor que la referida; y el segundo es identificar los elementos que influyen para determinar la calidad. Vayamos a ello.

Uno de los elementos clave es el nivel de entendimiento que tengamos sobre cada una de las tecnologías de despliegue de video, entre pantallas planas o proyectores y en segundo término OLED, LED, DLP, 3LCD, Laser y cualquier otra (¡claro, no vamos a desechar lo que ya tenemos!). Mas adelante profundizaremos en este punto.

Resolución es la cantidad de información, expresada en pixeles, que el display es capaz de desplegar. También es la cantidad de pixeles con que la fuente entrega su señal y, cuando no son exactamente iguales -la resolución de la fuente no es igual a la nativa del display un procesador,  se requiere un escalador de video el cual adapta las resoluciones para hacerlas coincidir; si son más pixeles los que genera la fuente que los que recibe el display desecha la diferencia y, cuando es al revés –si la fuente entrega menos que la resolución nativa del display-,  el escalador “agrega” los pixeles necesarios. Observamos esto con mucha atención porque la calidad del proceso de manipulación de pixeles es una de las diferencias a considerar entre marcas de displays y sus precios.

Además existe una relación directa entre el número de pixeles que forman la imagen, el tamaño del display y la distancia de observación. Mucho se ha dicho sobre reglas y mejores prácticas y que podemos ubicarnos más cerca si el display es de mayor resolución pero yo tengo un comentario muy sencillo al respecto: cuando voy a una sala cinematográfica no sé la resolución ni el tamaño exacto de la imagen, pero si sé donde me gusta sentarme y en general no puedo decir que la calidad de imagen sea mala o que distingo los pixeles que forman la imagen. La resolución en pixeles se expresa en el número de columnas por renglones; bueno el dato más representativo es el de columnas  (vertical) dado que el horizontal (renglones) contendrá los pixeles necesarios para llenar el formato de la imagen.

Ahora bien, la relación de contraste es la diferencia entre el tono más blanco y el más obscuro donde hay información y todo el rango intermedio; mientras más amplio es el rango, más será también la escala intermedia entre el blanco y el negro, esto representa el número de tonos grises en medio y así se expresa esta relación.

Antes de entrar en detalles más profundos sobre el video, recordemos que las células sensibles del ojo son los bastones, que reaccionan a la cantidad de luz y, por lo tanto, al contraste y la escala de grises (blanco y negro). Los conos son sensibles a los colores. Por naturaleza el ojo es menos sensible al azul que al rojo y al verde; tenemos alrededor de 7 millones de conos y 120 millones de bastones. Juntos trabajan para que percibamos la escala de grises y los colores. (Por mucho que he buscado no encuentro una tabla confiable que determine cuál es la relación de contraste que percibe el ojo humano, si encuentran una ¡favor de compartirla!).

Entonces, para entender si es más importante la resolución o el contraste en una imagen de video la respuesta es, creo, sencilla… Depende. ¿De qué? Del elemento que más impacta a la relación de contraste, la luz ambiente. Hemos dicho que la calidad es relativa y que hace falta una referencia para juzgar, por supuesto existen condiciones ideales bajo las que se hacen mediciones y los fabricantes serios indican sus especificaciones medidas bajo esas condiciones. Pero, más temprano que tarde, surgen ideas geniales que dificultan entender lo que antes era claro y sencillo, un ejemplo es el rango de contraste dinámico que, además de complicar la medición real, confunde al mercado (desde el usuario hasta a nosotros que dizque entendemos). Sin embargo, por un momento pensemos que cancelamos o apagamos esta función (aunque en algunos equipos ¡no es posible!) sólo para facilitar el entendimiento en esta ocasión.

De manera que antes de meternos a las tripas de la resolución y contraste hay una pregunta que debemos contestar, ¿cuánta luz necesito? Y esto es todo un reto, porque normalmente no empleamos las guías de diseño o especificación de sistemas. Si no sabemos cuánta luz ambiente hay y cuánta luz necesitamos, ¿cómo podremos determinar la relación de contaste que el sistema tendrá? Bueno, como el tiempo y el espacio de esta columna no son suficientes, veremos este tema a detalle en otra ocasión; hoy bastará decir que poner un proyector de “x brillo” porque “se nos hace que es suficiente”, es totalmente equivocado (y más si consideramos que el brillo de las lámparas –

cuando aplica- en el caso de proyectores disminuye conforme el equipo se usa); hay especificaciones al respecto y lo indicado es usarlas.

Pero basta de teoría, nada mejor que un ejercicio hecho por nosotros mismos para entender qué es y cómo impacta la relación de contraste en la calidad de imagen. En la TV de casa (antes que nada, anoten los valores de los parámetros brillo, contraste, tinte, color y definición, así podremos regresarlo a como estaba) escojan algún canal, cualquiera, uno en el que las imágenes sean más bien estáticas (como un noticiero). Bajen totalmente el volumen para evitar distracciones, de igual forma bajen el nivel de color y jugaremos un rato con brillo y contraste. Fijen el brillo al 50% y, lentamente, lleven el contraste desde el nivel más bajo hasta el más alto e intenten de distinguir qué le pasa a la imagen.

Por momentos se verá una imagen empastada, cuando el nivel es muy alto y, si bajamos al mínimo, la imagen prácticamente desaparece. Si subimos el brillo al máximo la imagen aparece lechosa, sin colores obscuros mientras que si lo bajamos al mínimo, se ve una imagen opaca sin colores claros. Así que después de ver la interacción entre brillo y contraste llega el momento de experimentar: dejemos el brillo al 50% y hagamos nuestro mejor esfuerzo por lograr una imagen que contenga desde negros solidos e intensos hasta blancos limpios, sin detalle. La clave para lograrlo es identificar el nivel que representa el umbral del negro que será el punto a partir del cual el negro deja de tener información. Hay una profunda interacción entre brillo y contraste y es necesario ir y venir hasta obtener lo que queremos; una vez que estames satisfechos, será momento de subir el nivel de color hasta el punto en que logramos una imagen. La experiencia ayuda en este ejercicio y si por más que tratamos no logramos nada, siempre nos queda el recurso de usar el papel con las notas de los parámetros originales y regresar todo a como estaba antes de empezar. Ah, una recomendación final: ¡sírvanse un whisky! Puede servir de inspiración.

Los acompañantes

La música de hoy es obra del gran guitarrista, Pat Metheny con uno de sus discos más alegres, The Way Up, grabado en 2003/2004 y que sigue sonando como nuevo; es ágil y permite disfrutar las habilidades del Sr.Metheny en su variedad de guitarras. El resto del grupo -que con el forma el sexteto- le da una enorme dimensión, armónicas, voces en el fondo, chelo, percusiones tocadas con una suavidad que las hace casi imperceptibles y, además, un cuadernillo a la altura del disco: buenas imágenes y brillantes colores, creado con tanta imaginación que hace que las descargas no sean atractivas… Nada como el disco mismo. Y para una fiesta musical de esta calidad apareció una fiesta de sabores con un whisky delicioso: un Macallan de una malta añejado 12 años, con sabor delicado, afrutado y casi dulce, altamente recomendable para combinar con buena música, plática sabrosa y gente de aprecio. Justo como hoy.


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