Durante más de dos años, este espacio se convirtió en un oasis entre un mundo contaminado, sin cuidado al ambiente, sin preocupación por la naturaleza, sin empatía en el futuro. Por unos días al mes, su servidora se retiraba de la cotidianeidad y se dedicaba a buscar cuáles eran los ejemplos de sustentabilidad en todo el mundo.

Hubo artículos dedicados a la investigación, a los premios otorgados a las ciudades que probaban un cambio más sostenible en su funcionalidad; ejemplos de arquitectura con cero impacto; entrevistas a los revolucionarios empresarios que luchaban por un mundo más verde y con jóvenes emprendedores que vieron en el reciclaje una nueva oportunidad de negocio. Existieron, además, textos enfocados a la alimentación sostenible, o bien las ventajas que la automatización podría ofrecernos en términos de ahorro energético. Ejemplos como las islas de luz en Japón,  la reducción del plástico en nuestra vida, edificios sustentables para escuelas, museos y hospitales.

Todo con tal de sacudir el corazón del lector y mostrar que el planeta necesita humanos responsables, adultos que den ejemplo a las generaciones venideras de cuánto es importante el cuidado de la flora y la fauna. Tener conciencia de que, sin la naturaleza, nosotros simplemente no existimos; somos parte de ella y no está a nuestro servicio.

Es por ello que, este último número estará dedicado a los destinos más sustentables de México y el mundo; dicen que de la vista nace el amor, espero entonces que después de darse la oportunidad de viajar a un sitio que tenga como prioridad el ecosistema, su mente tenga siempre presente que ser verde y sustentable no es una moda sino un deber como individuo y sociedad.

 

¿Cómo cuidar al planeta si no empezamos por nuestro país?

Tres destinos, tres maneras de respetar al ambiente.

El primero es el Santuario de las Mariposas Monarca que, aunque algunos creen que sólo residen en el Estado de Michoacán, también pueden encontrarse en Valle de Bravo, Estado de México. En fin, ya sea cerca de Zitácuaro o a unos pasos de la Ciudad de México, después de algunas horas de caminata o con la ayuda de caballos, vas a lograr disfrutar de la Reserva Biosfera de la Mariposa Monarca, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2008.

La población que resguarda la superficie de más de 56 mil hectáreas es de 120 millones de mariposas, un espectáculo sin duda para los sentidos. Es aconsejable ir entre noviembre y marzo, pues son los meses de la migración de dicha especia que vuela desde Canadá hasta México. Además de contar con hoteles sustentables en la zona, se ofrece la posibilidad de alojarse en el área de acampada cerca de Cerro Pellón, una de las áreas más nuevas y menos transitadas de la reserva, que ya está abierta al público.

Si lo que te gusta es el mar, Holbox es la solución. ¿Quién no ha escuchado hablar del destino de moda en el Caribe mexicano? Y es que desde hace más de una década, Holbox se convirtió en la consentida de nacionales e internacionales que buscan la tranquilidad de las olas. Sin embargo, su despunte en el mapa trajo consigo un sin fin de problemas ambientales. Un extra flujo de personas, el incremento de hoteles y consorcios sin cuidado por la naturaleza y la explotación de los recursos naturales de la zona, desencadenó en numerosas manifestaciones por parte de activistas; empero Holbox está de vuelta, con un plan mucho más pensado y una cultura sustentable, este sitio ofrece al turista una estadía plagada de maravillas ecológicas.

Cerca de la Isla también están destinos como Isla Pájaros, Isla Pasión y Cenote Yalahau, un manglar ideal donde disfrutar de un agradable baño. Un hotel sostenible en Holbox es Villas Flamingos, completamente recomendable.

Ahora bien, si además de naturaleza buscas un poco de aventura, San Luis Potosí es otra opción sustentable en México. Como bien lo señala la Secretaria de Turismo del país, en la Huasteca Potosina, riqueza natural y surrealismo se encuentran en el Jardín de Edward James, conocido como “Las Pozas”. Se trata de una obra artístico-ecológica con más de 300 mil metros cuadrados donde además encontrarás innumerables cascadas y albercas naturales. Entre sus construcciones más destacadas está la escalera al cielo, la recámara con techo en forma de ballena, y un cine en el que su creador proyectaba películas.

En la zona se puede visitar Aquismón, un precioso pueblo habitado por población indígena, que es famoso por albergar el Sótano de las Golondrinas, un refugio natural de aves con una dimensión de tres campos de fútbol.

Hablar de Xilitla, en San Luis Potosí, pone en la mente palabras como magia, arte, y exuberancia. No hay otro sitio donde la naturaleza y el hombre se llaman tan armoniosamente como este rincón de México.

¿Y en el mundo?

Hay países como Canadá dedicados a este tipo de turismo; sea en verano como en invierno, Whistler en la Columbia Británica tiene paseos dignos de un amante del mundo Green. Pero en esta ocasión prefiero mostrarles un lugar que está dando de que hablar en todo el mundo europeo, conocido como el hotel a impacto cero de Noruega, una estructura circular en madera y vidrio, con autonomía energética y en perfecta armonía con el entorno.

La ecosustenibilidad es la palabra clave para los hoteles en el futuro en Noruega. Se llamará Svart y se construirá en el fiordo de Holandsfjorden, sobre el Círculo Polar Ártico. El país escandinavo, a la vanguardia en la protección del medio ambiente, ha tomado con satisfacción el ambicioso proyecto de la firma de arquitectura Snøhetta, que promete construir el complejo de acuerdo con el estándar de energía de Powerhouse.

El edificio podrá producir de forma autónoma la energía necesaria para su funcionamiento, permitiendo un ahorro anual del ochenta y cinco por ciento en el consumo, en comparación con un hotel común cuya recuperación de lo invertido en su construcción se estima en un período de sesenta años. Una innovación, fruto de un nuevo conocimiento tecnológico, hecho aún más extraordinario por su ubicación: en el área del glaciar Svartisen. El hotel tendrá una forma circular, construida principalmente en madera, que se mantendrá sobre columnas que reflejarán el agua gracias a sus grandes ventanales y así dar a los clientes vistas de 360 ​° del fiordo circundante. La forma del círculo no es sólo una elección estética, sino que cumple con criterios precisos para el uso de la energía solar que, según los diseñadores, permitirá una explotación óptima durante el día y las diferentes estaciones del año. Para el calentamiento de las habitaciones, que son fundamentales en estas latitudes, el estudio de los arquitectos ha planeado una serie de pozos geotérmicos que alimentarán las bombas de calor, reduciendo el consumo de energía.

Y por último, el que sería mi viaje ideal: “Los gorilas de Uganda y Ruanda”. Para este destino quiero agradecer a un viajero que me llevó vía YouTube por los rincones de la madre África, gracias a “Alan por el mundo”. Si no has visto su canal lo recomiendo plenamente para cualquier destino que tengan en mente, Alan es un chico que viaja por el planeta con una conciencia ambiental maravillosa; y fue gracias a él que profundicé en este viaje que National Geographic Expeditions ofrece a los turistas sustentables. No es económico pero la experiencia de conocer, aprender y vivir en el hábitat de los gorilas merece el gasto. Con un tour muy bien pensando, hoteles cien por ciento sostenibles, guías profesionales y paisajes que deben quedar en nuestra memoria, estoy cierta que sería un viaje que nos hará reflexionar sobre la importancia del cuidado del agua, la fauna, la flora y también de nuestro prójimo. Según National Geographic los aspectos destacados del viaje son: aprender de la mano de un primatólogo, financiado por la revista, durante largas caminatas en busca de chimpancés, gorilas y monos dorados en peligro de extinción. Ser partícipe de las travesuras de los chimpancés cerca de un santuario establecido en asociación con el Instituto Jane Goodall. Conocer a los científicos del Dian Fossey Gorilla Fund’s Karisoke para aprender sobre proyectos de conservación en curso y hacer un recorrido por el laboratorio de la estudiosa Dian Fossey en el Volcanoes National Park. Nada mal, ¿cierto?

Por último, gracias a “Verde y Sustentable” por cambiarme la vida, por hacer de mí y mis lectores una mejor versión de nosotros mismos. No olviden que la gente del siglo XXII merece un buen lugar para vivir. Gracias Sol, Gracias.

Related Posts