Como cada octubre, Denver se convierte en la ciudad más audiófila del continente americano. Para decirlo en números, más de 400 compañías ocupan más de 140 salas de escucha en dos edificios del Denver Marriott Tech Center, además habría que sumar más de 60 expositores solo en el área de audio personal llamada CanJam. Claramente es una fiesta para los oídos

Esta es mi primera vez cubriendo el RMAF de Denver y es que las cosas están cambiando mucho en el segmento High End, por lo menos en nuestro vecino país del norte. El CES de Las Vegas ha dejado de ser atractivo para las empresas que quieren mostrar sus equipos de ultra alto desempeño; desde enero pasado notamos como los cuartos en las habitaciones dedicadas en el hotel Venetian se habían reducido drásticamente y el ambiente resultaba bastante sombrío. Por otro lado, AXPONA en Chicago y RMAF en Denver son las dos ferias con mayor fuerza para la comunidad audiófila, sin olvidar los shows de Los Ángeles y Nueva York.

 

Denver es una ciudad que te atrapa de inmediato. Es bella, limpia, con hermosos paisajes naturales y muy bien conectada. Y el RMAF destaca por su buena organización y con excepcionales pinceladas para los que buscan sistemas de audio de 500 a 500,000 dólares. La oferta de soluciones es simplemente abrumadora.

Este año vine a Denver en la comitiva de una marca mexicana de bocinas (Troy Audio) de la cual ya les hablaré en otro momento, lo que significa que el tiempo para visitar las decenas de cuartos era reducido, así que junto con mi amigo Alejandro Copado fuimos recorriendo sólo aquello que nos parecía interesante de nombre o aquellos cuartos que estaban “sonando”. Puede parecer contradictorio pero hay muchas habitaciones de grandes nombres que ofrecen únicamente una exhibición estática, sin sonido.

Tengo que decir que la efervescencia por los audífonos es masiva, el gran salón de la parte baja para el CanJam tenía siempre mucha gente calzando audífonos de todo tipo, tamaño y precio. Es de notar que este segmento tiene muchas marcas orientales liderando, algo nada extraño pues es en el lejano oriente donde más usan auriculares de nivel exquisito. Así pudimos ver marcas como Audeze, Abyss, 1More, Astell & Kern, Echobox, Fostex, HifiMan, Noble, Periodic Audio, Schiit Audio, Audio Opus y algunas más tradicionales como Shure, Audio-Technica, Beyerdynamic, Ultrasone y Sennheiser.

Aquí sorprende la cantidad y calidad de los pequeños DAC´s y amplificadores portátiles a la disposición de muchísimos jóvenes que colmaban los pasillos del mencionado CanJam.

Rocky-Mountain

Tenemos que mencionar también que había un gran salón para la venta de discos, LP´s, cintas y accesorios de todo tipo. Aunque uno podía encontrar muy buenos discos de jazz y rock con versiones audiófilas (ya saben, dorados y grabados o masterizados en altas tasas de bit y sobremuestreos) era poca la oferta, apenas cinco vendedores. Si a ustedes les gustan los formatos físicos compren ahora o se van a arrepentir. Tampoco los precios eran buenos o con promoción, de 25 a 40 dólares por CD y entre 40 y 80 por cada LP. Aún así, nos armamos de algunas buenas joyas y tuvimos la oportunidad de hablar largo y tendido con Todd Garflinke, el genio detrás de MA Recordings.

Algo que todos sabemos y que no ha cambiado, la afición por el Hi-Fi y el High End es 98% masculina. Las pocas mujeres que se acercaban a los cuartos eran efectivas de alguna marca, alguna periodista o esposas y acompañantes de los aficionados varones. Algo habrá que hacer para darle vuelta a esta situación.

Pero incluso más preocupante resulta que este segmento es de gente mayor. Era muy difícil ver a menores de 40 años en los pasillos, los cuales eran retocados por la generación Baby Boomers. Triste que el mercado no incentive a los jóvenes a invertir en emociones musicales y en el gozo auditivo que pueden producir dos bocinas, un amplificador y una tornamesa (o un CD, o un servidor de medios ¿por qué no?).

Para resumir, los jóvenes abajo escuchando audífonos, los viejos arriba oyendo High End y desafortunadamente muy pocas mujeres.

Rocky-Mountain

Otro de las tendencias del RMAF es que las grandes marcas están presentes pero a través de distribuidores regionales o incluso a través de dealers, lo que demerita la experiencia pues no tienes enfrente al creador de unas bocinas, sino a un re-vendedor. Tampoco voy a decir que así operan todas las empresas, pero era muy evidente esta situación.

Desde mi punto de vista uno de los errores del RMAF fue haber repartido a los expositores en dos edificios dentro del mismo hotel. Era claro que si hubieran metido a todos las marcas en el edificio mayor hubieran logrado mejor flujo de visitantes. Y es que en la zona denominada Atrium sólo operaba el piso 5 con algunos huecos entre los cuartos; en cambio en la “torre” había once pisos, de igual manera todos con espacios desperdiciados.

Cuando uno está del otro lado de la moneda (como organizador o como expositor) uno asume una diferente perspectiva de las cosas. Me refiero a que los expositores realmente quieren que la gente visite sus cuartos, admire sus creaciones en electrónica o en bocinas y sobre todo se quede a escuchar música, por lo menos unos minutos.  Sin embargo, para que eso suceda confluyen varios factores:

-Que haya flujo de gente

-Que tengas música sonando

-Que tengas BUENA música sonando

-Que te esfuerces por ofrecer una adecuada presentación o demostración

Lo cierto es que pocos cuartos podían conjuntar los factores descritos, aún así en nuestras breves visitas pudimos descubrir sistemas muy interesantes.

Lo repito ni siquiera pudimos visitar todos los cuartos, pues el tiempo resultaba muy ajustado.

¿Vale la pena venir a RMAF? Sí. El evento tiene sus complicaciones pero los aficionados se la pasan genial. Además de los cuartos, hay un montón de pláticas con personajes de gran talla y uno puede conocer a genios del diseño en electrónica y bocinas. Si traen tiempo, dos días completo son suficientes para empaparse de lo nuevo en soluciones de todo precio y para todos los gustos. Hay buen cerveza y muchos paisajes naturales que resultan valor agregado a la experiencia si vienen con la familia.

En lo general la experiencia del RMAF es emocionante y muy musical.

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