Sonos presentó su primera bocina con asistente virtual por voz. La Sonos One es el primer altavoz Smart de la empresa californiana y seguramente el pionero en esta senda donde la voz es ya la interfaz de facto en sistemas de sonido, dispositivos móviles y todo lo que tendrá que ver con nuestra relación con la tecnología en años venideros.

He aquí la primera bocina Smart excepcional, hermosa y asequible. La Sonos One se ubica como la nueva referencia en altavoces inteligentes controlados por voz.

Aunque ya Amazon había desarrollado Echo y Echo Plus, la verdad es que su calidad de sonido nunca sobresalió; por otro lado ya están por llegar esta navidad HomePod de Apple y Home Max de Google (vaya nombrecitos, parece que la creatividad también se agota en las grandes firmas). Así que Sonos no será la única y tendrá que defender a capa y espada su posición preferente en el mercado del audio inalámbrico, multiroom y ahora… Smart.

Para los que tienen cierto conocimiento de Sonos, la nueva Sonos One es una Play:1 remozada con un panel táctil de control, los seis nuevos micrófonos que le permiten “escucharnos” y la inteligencia suficiente para elaborar pequeñas acciones “inteligentes”. Para ello inicialmente depende de Alexa, el asistente virtual inteligente por voz desarrollado por Amazon. Sonos ha prometido que en el futuro podrá ser gobernado por Google Assistant. Y aunque no se ha certificado su alianza con Siri de Apple, sospechamos que será un hecho.

Hay que decir que en un inicio al operar con Alexa, Sonos One funciona sólo en inglés. ¿Cuánto tardará en entender el lenguaje de Cervantes? No hay respuesta confiable. Así que si han tomado sus clases en Harmon Hall o en Berlitz, es momento de practicar su inglés con Alexa. También digamos que por ahora Alexa únicamente responde a acciones básicas en cuanto a Sonos One… Subir o bajar volumen, poner una alarma, buscar una estación de radio, un grupo o un álbum específico y sólo funciona con los servicios de streaming que Amazon, los cuales se limitan a Amazon Unlimited Music, iHeart Radio, Tunein Radio, SiriusXM y Pandora.

A decir de Sonos, el control por voz para Spotify llegará por estas fechas invernales.

Con lo anterior el segmento para México se limita, pues Amazon Music no existe por ahora en nuestro país, lo mismo sucede con Pandora. Así que las opciones de control por voz mediante a Alexa son pocas. Pero eso no le quita lo entretenido, prometedor e interesante. Recuerdo como me quejaba hace años cuando tenía que hacer trucos con VPN´s para acceder a servicios de streaming de música y video; épocas pasadas que no volverán.

Afortunadamente México está en el mapa de las plataformas de entretenimiento y es un mercado de gran valor, así que sin desesperar que todo llegará.

La Sonos One tiene un precio de 3999 pesos y está disponible en muchas tiendas de retail e incluso en amazon.com

Sonos-ONE

Alexa, el control de voz

En principio hablemos de la configuración. Como siempre Sonos se destaca por su extrema facilidad y confiabilidad, basta conectarse a la red WiFi, oprimir un botón trasero y la Sonos One se “suma” a mi habitual sistema Sonos.

No puedo decir lo mismo de la alianza entre Sonos y Amazon Alexa. Para ello hay que seguir las instrucciones desde Sonos, bajar la app de Alexa, conectarse a la cuenta de Amazon, luego a la de Amazon Unlimited Music (porque la de Amazon Prime Music no se conecta a Sonos), después  bajar el “skill” de Sonos dentro de Alexa, entonces dar los permisos para que Alexa opere los servicios (Amazon Unlimited Music, iHeart Radio, Pandora o TuneIn), hacer las pruebas de voz y finalmente enlazarse con Sonos. Este proceso no es tan transparente y tan robusto a lo que uno está acostumbrado en Sonos. De hecho, basta revisar las calificaciones que tiene la app de Alexa en iTunes Store para saber que no es una app decente.

Sin embargo, pude enlazar Sonos con Alexa y aunque al principio se siente raro hablarle a una “bocina”, poco a poco me fui acostumbrando y día a día Sonos One entendió mejor mi inglés de secundaria pública.

Así pude decirle que me llevará a la estación de radio KCRW de Santa Mónica, California o a la KEXP de Seattle, esto “conectándose” con el servicio de iHeart Radio o de TuneIn. También me hizo caso para subir y bajar volumen o para activar mis alarmas como despertador. Más allá de eso, no hay mucho que hacer con Alexa en México pues los servicios de streaming como Pandora o Amazon Unlimited Music no están todavía disponibles.

Pero Sonos One no está limitado a nuestra voz, por ahora el control más certero, amplio y visual sigue siendo la maravillosa app Sonos para iOS o Android. Yo soy uno de esos que creen que gran parte del éxito de Sonos reside en su interfaz gráfica fácil de entender, en su usabilidad y por supuesto en la máxima compatibilidad con los servicios de streaming. Como bien lo reza uno de sus lemas: Sonos tiene toda la música del planeta.

Recordemos que Alexa también es un asistente personal, al cual pueden dársele órdenes sobre nuestro calendario, recordatorios, agenda y más.

Cuando eres niño, sabes que las cosas no responden, que no tienen vida. Mi hija Gretel de seis años me preguntó: “¿Alexa es una cosa?, ¿una señorita en Estados Unidos?, ¿una computadora?, ¿por qué le hablas? A las cosas no se les habla”, me dijo muy segura.

Enseguida le hicimos preguntas básicas: “¿Por qué el cielo es azul?”, “¿cuál es el río más largo del mundo?”, “¿qué comen los elefantes?”… Mi pequeña estaba asombrada con las respuestas.

Minutos después ella empezó a hablarme en bajito; le pregunte “¿por qué hablas tan quedito?”. Me dijo: “Ssshhh, Alexa nos está oyendo”.

Sin querer queriendo, mi hija destapó una de las preocupaciones de mucha gente. El tema de la privacidad es algo donde Amazon jura y perjura que mientras no se diga en modo fuerte y claro la palabra clave “Alexa”, la plataforma no está escuchando (y menos procesando) las conversaciones del living room. Como prueba visual, Sonos One activa luces cuando los micrófonos están activos y capturando, de otra manera esos pequeños están apagados todo el tiempo.

Desempeño soñado

Aunque prácticamente es una PLAY:1, la Sonos One ofrece sutiles diferencias en cuanto a desempeño, yo no he escuchado una bocina activa, inalámbrica, de su tamaño y de su precio que suene mejor.

Es una afirmación implacable, pero la Sonos One te conquista a las primeras notas. No hay discusión. La gente que ha podido escuchar conmigo la Sonos One piensa que están sonando unas bocinas tipo torre que tengo a los lados. Como siempre todo depende del disco que estés escuchado, porque no importa si es en Tidal o en Spotify, hay discos maravillosamente grabados, mezclados y masterizados y otros de pena ajena.

Durante los días de esta prueba pasé por estupendos discos que me dejaron comprobar que la Sonos One es una joya. Trombone Shorty con su “Parking Lot Symphony” es una muestra de la sabia combinación de jazz con R&B. La orquestación se escucha amplia y con mucha dinámica en la pequeña bocina. Es evidente que necesita ayuda en la octava más baja, para eso existe el Sonos Sub.

Otro gran disco que pasó por las entrañas del Sonos One fue “The Space Age Sound of Esquivel” del maestro Juan García Esquivel que con su exuberancia en metales nunca congestionó al pequeño altavoz. Ese sonido espacial se escucha divertido y sustancioso.

La voz de Gal Costa es una mis favoritas de la MPB y su famoso (y vetado) disco “India” es una revelación del sonido brasileño de los setenta. Compás, ritmo, sensualidad… la Sonos One es capaz de transmitir esas sensaciones.

“Canciones de mi Padre” de Linda Rondstand en Tidal es un disco de referencia. Si algún día quieren escuchar una grabación de mariachi digna del sistema de audio más High End, déjense ir con esta gema, sobre todo la versión Remastered del 2016. Escuchen «Por un amor» del compositor Gilberto Parra Paz y díganme si no justifica una cantidad (i)racional de tequila.

Jarvis Cocker (frontman de la exquisita banda Pulp, soundtrack de vida de quienes adoramos los años noventa) hizo un disco íntimo y minimalista (“Room 29”) con el pianista canadiense Chilly Gonzales sobre las cosas que suceden en un cuarto del Hotel Château Marmont en Hollywood. Aquí hay un puñado de historias punzantes que a voz y piano, demuestran que el Sonos One puede develar los detalles, las microdinámicas y la buscada resolución.

Más de los años noventa: Morphine con su clásico “Cure for Pain”. El bajo y la voz de Mark Sandman me siguen emocionado y se escuchan poderosos, el sax de Dana Colley es impactante y la batería de Billy Conway lleva ese ritmo sincopado tan paradójico para el resultado final entre jazz y rock duro. Quiero tener un Sonos Sub y dos Sonos One para deleitarme con esta grabación. Imaginación y éxtasis.

Finalmente les invitó a empaparse del placer auditivo que produce el reggae-dub-dance hall y la texturizada voz de la cantante jamaicana Etana. Descubran su disco “Better Tomorrow” (o cualquiera, todos son muy buenos) olviden la Sonos One y sumérjanse en la música.

Sonos-ONE

Conclusión

La Sonos One es LA (así con mayúsculas) bocina inalámbrica compacta contra la cual todas las marcas se compararán. Tiene ya el estatus de referencia. Es evidente que necesita ayuda en el extremo grave y que para una escucha a conciencia deben comprarse dos para hacer el par estéreo, con lo que se lograría mayor escenario sonoro, más separación entre canales y mejor impacto general. Claro que para el 70% de la gente una Sonos One sería suficiente como música de fondo.

He de decir que la experiencia con Alexa todavía es incipiente, pero la simbiosis ya empezó y no dudo que en los próximos meses el manejo por voz, por lo menos entre los grandes servicios de streaming sea una palpable realidad. Hay que darle tiempo al concepto Smart y en menos de lo que pensamos estaremos hablándole “a las cosas”.

Por 3999 pesos no hay objeción que valga. La Sonos One, vale más de lo que cuesta. HT

Más información en: http://www.sonos.com/es-mx/home

Related Posts